Una investigación llevada a cabo por este diario, encontró que el Estado no siempre es igual de eficaz al perseguir delitos. Mientras que es muy certero al momento de perseguir a mujeres por el delito de interrupción ilegal del embarazo, cuando se trata de violación no obtiene los mismos resultados. En ambos ilícitos, la mujer es central. Cuando se trata del delito que castiga la interrupción de la gestación hay un 80 por ciento de probabilidades que quien se lo haya practicado termine tras las rejas. Pero cuando se trata de violación, solo existe un 39 por ciento de que el responsable sea condenado. ¿Qué explica esa profunda diferencia? En Hidalgo, de 2006 a 2017, fueron iniciados 23 procesos por el delito de interrupción del embarazo, de los cuales 80 por ciento terminó en una condena por parte de un juez, que ameritó de uno a tres años de prisión para la responsable o en contra de aquel que ayudó a interrumpir una gestación de manera ilegal. De acuerdo con activistas, cuando alguna institución de salud avisa al Ministerio Público sobre un posible caso de aborto ilegal, este no está libre de prejuicios e incluso no está exento del desconocimiento del personal de salud. Como parte de la investigación publicada en esta edición, este diario entrevistó a Daniela Téllez del Valle, activista, quien denunció que el marco legal en México es contradictorio y que las instituciones de salud a veces se toman “atribuciones persecutorias”. En ese mismo tenor, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) sostuvo que la criminalización del aborto es la materialización de la idea de que la maternidad es la función obligatoria de las mujeres y que además la criminalización afecta de manera concreta a personas procedentes de contextos de violencia, alta marginación económica y que carecen de información reproductiva. En síntesis, la pesquisa resalta que en Hidalgo se persigue a mujeres marginadas, quienes son condenadas a perder años de su vida en prisión y sentenciadas sin que existan pruebas suficientes para acreditar su responsabilidad. Mientras que muchos violadores nunca son castigados por el delito que cometieron. Así está la justicia en Hidalgo: de cabeza en este y otros renglones. De filón. De enero a diciembre de 2019, en la entidad fueron registrados 20 feminicidios, 30 homicidios dolosos y más de mil 800 lesiones cometidas contra mujeres. En lo que respecta a feminicidios, la cifra es igual a la de 2018, lo que indica que el delito no sufrió variación.

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