A consecuencia del terremoto de 1985 se detonó el consumo del agua embotellada, formándose un mercado que hoy tres empresas transnacionales dominan el 82 por ciento: la francesa Danone con Bonafont, Coca-Cola que distribuye Ciel y PepsiCo nos vende Epura.
En materia de alimentos al detalle son Walmart, junto a Soriana y Comercial Mexicana, como las 16 mil tiendas de Oxxo-Femsa-Coca-cola, las que dominan el mercado de distribución; Walmart opera en alianza con grupo Cifra (Aurrera) con mil 200 tiendas; Comercial Mexicana se alió con Costco y después de varios conflictos con Soriana, Comercial Mexicana tiene 144 tiendas y Soriana 824, aliada con la Chilena Falabella incursionó con tiendas Sodimac y en servicios financieros con CMR, y en el mercado de la gasolina está asociada con Hidrosina.
La estrategia de esas corporaciones es su sistema de producción-acopio y distribución a través de centros logísticos, con amplia cobertura geográfica y aplicaciones tecnológicas de soporte, tales como Efficient Consumer Response y Electronic Data Interchange (EDI), así como el código de producto universal, para desplazar grandes volúmenes de productos a mercados masivos, con una eficiencia con la cual no puede competir el comercio tradicional.
La industria del tequila y la cerveza dejaron de ser mexicanas, al ser adquiridas por transnacionales que encontraron en México un terreno propicio para su expansión y posicionamiento en los mercados, cuando la transnacional Anheuser-Busch InBev compró Cervecería Modelo despidió a 4 mil trabajadores como estrategia de rentabilidad, viene a Hidalgo, ¿cuál será el impacto en los productores hidalguenses de cebada?
Esto pone en evidencia nuestro rezago tecnológico, por carecer de una política tecnológica acorde a la dinámica de la economía nacional y las necesidades de nuestros productores; los políticos mexicanos no tienen visión hacia el futuro, ¿acaso piensan como insertar a México en la Revolución Industrial 4.0?
El sector industrial registraba a septiembre de 2017 una caída de menos uno por ciento. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) encuestó a 4 millones 50 mil 460 empresas, de las cuales 97 por ciento son Mipymes; los sectores predominantes son el automotriz, en el cual no operan las Mipymes, al menos que maquilen algunos de sus componentes, pero las transnacionales que dominan el sector generan ingresos superiores a los 48 mil millones de dólares. El recién abierto mercado de la gasolina con 12 marcas, de las cuales por lo menos 10 son transnacionales.
En México, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), no se cuenta con una plataforma propia de exportación manufacturera, ya que son las empresas transnacionales las que dominan 82 por ciento del comercio exterior. El sector bancario, donde predomina la megabanca internacional, vio crecer sus utilidades en 2017 en 28.4 por ciento, equivalente a 137 mil 700 millones de pesos en comparación a 2016.
Los efectos en el campo por el Tratado de Libre Comercio (TLC), que está en revisión, han sido desastrosos por el abandono tecnológico y social, lo que hizo improductivos a los productores mexicanos, ya que pasamos de un crecimiento de 200 por ciento en exportaciones agrícolas a 50 por ciento, y las importaciones pasaron de 28 a 176 por ciento, ¿por qué?
El financiamiento al campo cayó en 90 por ciento y se aniquiló la producción de semillas mejoradas, quedando los productores mexicanos a merced de las transnacionales; y se redujo al mínimo la investigación y generación de tecnologías agroalimentarias. En paralelo se eliminó la industria de fertilizantes para importarlos a precios cada vez más altos y se cancelaron los programas de asistencia técnica y desarrollo de mejores prácticas para los productores agrícolas.
Otra causa fue la desigualdad criminal de los apoyos, mientras que Estados Unidos (EU) destinaba más de 8 mil millones de dólares a sus productores, el gobierno mexicano redujo en 39 por ciento los apoyos, destinando solo 842 millones de pesos.
Además de que los productores norteamericanos lograron mayor rentabilidad, sus ventas de maíz a México como a otras naciones fue 20 por ciento por debajo de su costo en franco dumping; el efecto inmediato para México fue la incapacidad de competir con un maíz barato, pero las tortillas subieron de precio. Esta situación ocasionó que la pobreza en el campo se haya incrementado a niveles que lastiman la dignidad humana.
El poder económico de las empresas transnacionales deriva en su gran influencia política para lograr condiciones que favorezcan su rentabilidad; pero la contaminación, el cambio climático y el bienestar social de los mexicanos no forman parte de sus propósitos.
La pobreza y la delincuencia, que flagelan a los mexicanos, son consecuencia de este modelo neoliberal. ¿No lo cree usted?

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