Y sí. La cuarta decepción ha logrado que el tiempo se congele en México. Sus poderes cuasi sobrenaturales nos han hecho regresar a la peor época, la del colonialismo. Vivimos en el África colonial, en el medioevo de las pestes, en la intrusión desmedida de los imperios, en el delicioso paraíso de la sumisión sin freno, en la época del big brother del sometimiento incondicional.

Como si fuera poco, en el colmo, en el período cavernario de los fenómenos naturales que son percibidos por la población como aquellas grandes catástrofes que eran la maldición de los dioses.

Los terremotos, los virus letales, la represión inmunda, las arenas del Sahara, la depresión económica, la invasión de la langosta, la sequedad del circulante, el azote de la miseria, forman una con la ambición desmedida del poder. Esa que no respeta nada.

Todo está por debajo de la reelección ansiada, de la intromisión de un solo hombre en todas las pautas de conducta de la convivencia. Faltaba más, ¡como México no hay dos! El grito de guerra de la dependencia corona todos los afanes, es la pauta de toda idea de progreso. Y dicen que llegaron para quedarse.

Como los líderes mesiánicos prototípicos: los africanos Los recuerdos del África colonizada tienden a adueñarse del cotarro. Ahmed Sékou Touré, representado como San Jorge, traspasando la hidra del colonialismo. Kwame Nkrumah, el redentor, la puerta del porvenir africano. El profeta mago, el dictador Jomo Kenyatta, los tres, nos hacen los mandados.

Barthélemy Boganda ha renacido entre nosotros. El mismo que instituyó que la credencial electoral fuera llamada “el amuleto de Boganda”, está ya aquí reinando entre nosotros. Y no es que la tarjeta electoral del dictador fuera divina para ganar. Era el aparato de represión con saña inaudita el que ganaba todas las partidas.

La reelección en la mira de Trump y del “caudillo” Y aquí en el rancho grande, solo falta una instrucción de allá arriba para llegar a la conclusión de que las libertades son el obstáculo para la modernidad. Solo falta que el patrón del Norte quiera parar las migraciones sureñas, que quiera que otra vez comparezca el “caudillo” en sus jardines traseros, para dar la voz de ataque.

Ambos tienen que aprovechar su voto duro para eternizarse en el poder. Los mueven los mismos apetitos. Allá son las franjas de la basura blanca, ese 30 por ciento de electores racistas que odian a los diferentes. Acá, el 20 por ciento de chairos y similares que aman la indolencia y la esclavitud.

¿El “caudillo” es también de los que piensan en inglés? Solo nos falta el mito del héroe salvador y constructor de la nación que ha jugado el papel más importante en los autoritarismos. Basta con recordar al dictador africano Félix Houphouët- Boigny, que tuvo que prohibir un culto sincrético en el que él era Dios. Hacia allá vamos volando.

Resuenan las palabras de Richard Lansing, “México es un país extraordinariamente fácil de manejar, porque basta controlar a un solo hombre: el presidente. Abandonemos la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que esto llevaría otra vez a la guerra”. Se lo dijo hace un siglo a su jefe en la Casa Blanca. Y así ha sido.

Con el tiempo, los mandatarios que piensan en inglés han sido los promotores del modo de vida norteamericano. Nacieron en México, pero piensan en inglés. Por sus escritorios han pasado todas las firmas de convenios, tratados, acuerdos y hasta circulares que formaron la cadena de la dominación.

“Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán más radicalmente que nosotros”, sentenció Lansing. Y dígalo si no, hasta somos felicitados porque veintitantos mil militares de la Guardia Nacional les cuidan sus fronteras‎, reprimen a migrantes tan jodidos como los nuestros. Una vergüenza histórica.

No han sabido ni podido protegernos de las pandemias La pandemia ha demostrado que no sabemos hacer nada. Ni sabemos a dónde vamos, ni cuándo podremos salir a trabajar. Las prácticas medievales del confinamiento han triunfado sobre la ciencia, las mediciones del flagelo, las estrategias para abandonar la miseria en la que nos confinaron, sin saber de qué se trata. Nadie sabe qué hacer, sino encomendarse a las estampitas y las invocaciones religiosas del “caudillo” en curso.

El gobiernito federal anda a ciegas en los diagnósticos y por tanto en su pedagogía y en su nemotecnia respecto de cómo proteger mejor de la pandemia a la población, con trabajo, estímulos y dinero. Más grave en tanto que ha caído sobre un territorio que ya vivía la peor crisis económica del siglo.

Sin entender que sexenalmente no es un ciudadano común Y el “caudillo” regresa a lo suyo.

‎ Se instala como el Torquemada de la inquisición electoral, penal, financiera, anticonstitucional. Como las acusaciones contra indefensos van a ser enfurecidas y a ciegas, ya sabemos lo que va a resultar: El juicio sumario a partir de las “mañaneras”, la condena en caliente, la persecución implacable, la ejecución inmediata, el patíbulo de la mediocridad y la venganza, el pelotón sin piedad, el estado de derecho al garete. El coletazo de la ballena, el estertor de muerte de un régimen punitivo.

“Tengo derecho a hacerlo –convertirse en guardián de las elecciones–. ¿Quién dice que no? Como cualquier ciudadano puedo decir que hay fraude electoral”.

‎ Solo que no cualquier ciudadano tiene a la unidad de inteligencia financiera, a la “autónoma” Fiscalía General de la República, al “independiente” Poder Judicial, a las Fuerzas Armadas y a los presupuestos públicos para concretar su furia.

Dice que va a denunciar cuando piense que hay compra de votos. Nadie se chupa el dedo para no saber que el único que tiene todo nuestro dinero para comprarlos es él. Para hacer efectivo el milagro del amuleto de Boganda, el eterno dictador africano.

Solo los gobernadores protestan ante tantos atropellos Por eso no ha hecho una sola obra, no ha creado un solo empleo, no hay recursos para nadie. Porque desde ahora la vía hacia la democracia son sus pistolas de cacique. El tribunal especial para las elecciones son los grupos de defensa de la cuarta decepción. “Súmate a nosotros”, el nombre de la embestida. Es el santo y seña para caer sobre cualquier ciudadano, sobre cualquier adversario. Es el nuevo cuartelillo de la decepcionante transformación.

Ni una sola voz de algún poder constituido, Ejecutivo, Legislativo o Judicial ha protestado. Solo los gobernadores que ya están hasta la madre de tantas babosadas, de tantos atropellos judiciales, fiscales, administrativos, de acuerditos de comandantas Nahle, Sandoval, Sánchez Dávila, de tantos BOAs, pésimamente redactados, pero muy punitivos.

La amnesia se ha apoderado del país preocupado por su futuro ‎Y no, no puede hacerlo. Porque nadie ha podido recordar el elemento fundamental de todo Estado de Derecho: las autoridades solo pueden hacer aquello que les autorice una ley previa. La amnesia se ha apoderado de un país realmente preocupado por su presente, su futuro y sus pocos haberes para tratar de comer hoy y mañana.

No es justo que alguien abuse de esta manera. Alguien tiene que pararlo.

Solo nos quedan las urnas… ¿o ya ni eso? ¿Usted qué cree? Índice Flamígero. “África es la próxima gran frontera”. Esas fueron las palabras más destacadas de Aminu Alhaji Iyawa, actual embajador de Nigeria en México, tras su paso por el ITAM el martes 13 de marzo de 2018 a raíz de las jornadas El mundo en tu universidad, celebradas en el campus de Río Hondo. Al compartir con estudiantes de ciencia política y relaciones internacionales su perspectiva sobre las relaciones de México y África, el representante de ese ascendente potencia regional dibujo un sueño de futuro: el avance conjunto en todo tipo de intercambios gracias a los cuales algún día podrán superarse las barreras geográficas y culturales que anulan este potencial de mejora y colaboración. No estuvo solo en este análisis de prospectiva. El otro invitado de la mesa, el doctor José Arturo Saavedra Casco, investigador del Colmex, hizo un repaso de los momentos históricos relevantes entre México y África para sustentar la idea que estos eventos pueden servir de base para fomentar mejores relaciones en tiempos venideros. La visión de Alhaji Iyawa sobre el potencial de África es compartida por potencias económicas, como Estados Unidos y China. Nigeria es un país de gran riqueza petrolera que actualmente experimenta un extraordinario volumen de inversión extranjera. A pesar del aumento de capital foráneo en el país, el embajador confesó que el desarrollo obtenido no ha repercutido en una reducción de la desigualdad y la corrupción. “Nigeria actualmente está luchando para encontrar un equilibrio político y económico adecuado para la nación. El gobierno pasado decepcionó mucho a Nigeria, especialmente con los niveles altos de corrupción”. (Tomado de Mundo ITAM).

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