El secretario de Movilidad y Transporte (Semot) José Luis Guevara Muñoz no quita el dedo del renglón respecto a la posibilidad de que la capital del estado quede conectada con el próximo aeropuerto Felipe Ángeles que ya se construye en Tecámac, Estado de México, a través de un tren interurbano. Y para ello plantea que el gobierno federal lo tenga en cuenta antes de que concluya la construcción del nuevo aeropuerto en lo que hoy es la base aérea de Santa Lucía. Tiene razón el secretario: si no es ahora que la obra está en proceso, después será muy complicado. Es como cuando se construye una calle: antes de hacer la obra es necesario pensar en introducir el drenaje o las conexiones para otros servicios como agua potable o energía eléctrica. Si no se lleva a cabo tal planeación, la obra terminará costando el doble porque hay que destruir la carpeta asfáltica para introducir servicios. En el caso del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, se debe pensar en la infraestructura que conectará no solo a la Ciudad de México, sino a las ciudades que lo rodean, incluyendo la capital de Hidalgo. Y con mayor razón porque debido a la inminente obsolescencia del aeropuerto de Pachuca, el Guillermo Villasana, seguramente el Felipe Ángeles terminará por convertirse en la terminal aérea natural para quienes busquen llegar a la capital de Hidalgo desde otros destinos. Así que hace bien el secretario Guevara en buscar que el gobierno federal incluya en sus planes al tren interurbano Tellez-Santa Lucía a través de una infraestructura que por cierto ya existe y solo es necesario adecuar para las nuevas necesidades de movilidad. De filón. De visita en Pachuca el pasado domingo, el presidente interino del comité ejecutivo nacional (CEN) del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Alfonso Ramírez Cuellar manifestó que vio en Hidalgo un ambiente unitario de la militancia, lo cual se pudo constatar al registrar la asistencia de todos los integrantes del consejo estatal, del comité ejecutivo de Morena en la entidad y además de todos los diputados federales y locales, “creo que es algo inusitado este grado de consenso y nos da mucha fuerza porque no hace falta nadie”. Una opinión que contrasta con quienes desde tribunas oficiosas buscan sembrar la idea de que en Hidalgo el partido está a punto de una guerra intestina.

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