No existe una manera más adecuada para acercar al ciudadano a la política, que civilizar las prácticas que en ella convergen. Lo que ocurrió el pasado 28 de enero en el marco de la sesión electiva del PRD fue más que vergonzoso, preocupante. La asamblea para elegir a precandidatos a diputados locales fue aplazada dos semanas, antes de que los ánimos y las provocaciones llegaran a punto de ebullición como ocurrió en la accidentada designación de Héctor Chávez como nuevo dirigente. A pesar de que existía el cuórum, el consejo electivo del Partido de la Revolución Democrática (PRD) dio marcha atrás por unanimidad y declaró receso de 15 días en la sesión en la que votarían a sus aspirantes a legisladores. Una decisión acertada que eleva el nivel de la política, privilegia el diálogo y pule las negociaciones de las diferentes expresiones perredistas para llegar a acuerdos que beneficien a la militancia del de por sí resquebrajado sol azteca. Dicho de otra manera: en el PRD se serenaron y asumen una estrategia de unidad bien conocida en otros partidos, sobre todo el Revolucionario Institucional, y que les ha funcionado como parapeto a las reyertas internas. Vamos a esperar si el aplazamiento funcionó, o la rebeldía de las tribus perredistas es más fuerte que la voluntad de dialogar y llevar a buen puerto la aspiración de convertirse en un partido serio. De filón. Por otro lado, dos regidores, el secretario de Obras Públicas municipal y la directora del Instituto Municipal de las Mujeres de Pachuca, son algunos de los aspirantes a precandidatos a diputados locales del PAN que realizaron su registro en la sede estatal. Sumados al exsecretario general del municipio Rubén Muñoz, la alcaldía está frente a una desbandada de mediana magnitud, que si bien no pone en riesgo el trabajo del ayuntamiento, evidencia que el famoso chapulineo no tiene colores. De refilón. la que nada debe nada teme. En el caso de la precandidata del PRI a diputada local por el distrito de Huejutla, Ileana Quijano, debe responder con una estrategia basada en resultado y no en martirizarse.

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