¿En qué te ayudo? A un año de nuestra brigada

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red proanimal

Lol Canul

El 19 de septiembre del año pasado estaba en mi departamento en un tercer piso, recuerdo haber sentido claramente dos sismos, uno de tipo trepidatorio y otro oscilatorio. Apenas pasó, al revisar las redes sociales me di cuenta de lo catastrófico que había resultado, se reportaban edificios caídos, el reporte oficial dicta: a las 13:14 horas ocurrió un sismo de magnitud 7.1, con epicentro en Axochiapan, Morelos*.

Seguido a eso, la organización civil no tardó en aparecer, desde los lugares afectados la gente hacía peticiones de ayuda para remover escombros en tal o cual ubicación para sacar personas en tal edificio caído, para llevar material que sirviera para las tareas… unas horas más tarde se pedían medicamentos, material médico, alimentos y todo elemento necesario para improvisar campamentos para que las víctimas sobrevivientes pudieran pasar la noche, es decir, las noches, semanas y hasta meses siguientes. Si bien, en la ciudad el movimiento se habría sentido mucho menor al de aquellos estados donde hubo pérdidas lamentables, yo miraba con horror las consecuencias del desastre natural. En los días siguientes seguían cayendo edificios, pese a que el sismo fue un martes, recuerdo que aún el viernes siguiente se reportó el último edificio caído.

Una amiga cercana, siempre ocupada en las causas sociales, no tardó en convocar a la ayuda, consiguió un auto y pidió donaciones de todo material que sirviera a la gente que, en la emergencia, se quedó en la calle. “¿En qué te ayudo?”, le dije, con el sismo anterior a ese me había quedado sin medicamentos, víveres o ropa qué donar, pero busqué y saqué de mi bolsa algo de dinero para comprar las cosas que hicieran falta para enviar en la caravana de brigadas en que iría mi amiga. “Con eso está bien, si algo falta estamos en contacto”, me dijo antes de partir.

Ese fue el inicio de todo. De camino a repartir insumos hizo falta ubicar comunidades en el mapa, dictar indicaciones por teléfono en zonas donde el Internet no permitía acceso a servicios de geolocalización, incluso, dar indicaciones a sabiendas de que las camionetas entrarían en zonas donde ni la señal del celular llegaba. Una tarea pasó a otra, luego había que buscar contactos ciudadanos en las comunidades para que los víveres llegaran a quién los necesitaba, buscar qué comunidades requerían qué cosas para no duplicar esfuerzos, para buscar seguridad para las brigadas ante los asaltos –hubo lugares a los que solo se podía llegar bajo la tutela de cadenas humanas que resguardaran hombro con hombro el camino–; seguíamos recibiendo donaciones, empacando, cargando el transporte. Fueron varios viajes a lo largo de las semanas siguientes, equipamos una brigada de víveres, una brigada médica y una brigada de atención animal; constituimos, además, una red de brigadas del estado en la que nos hermanamos con otros grupos de organización ciudadana y logramos que se llevara atención a Morelos, Oaxaca y Puebla, en este último, ubicamos una comunidad a la que nuestro equipo atendió por algunos meses.

Fue al menos una semana de dormir pocas horas, de angustia, de trabajo y varias más de dar seguimiento. El mundo poco a poco fue recuperando un estado de calma, jamás volvería a ser el mismo. En todo eso fue que conocí a Red Pro Animal y eventualmente, por ello, es que hoy escribo estas líneas en honor a todas las personas que hicieron algo por colaborar. Gracias.

*Algunas fuentes ubican el epicentro en Puebla. Al hacer una revisión, la página del Servicio Sismológico Nacional manifiesta un aviso de apertura con un recordatorio del sismo “con epicentro localizado a 9 kilómetros al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla”, sin embargo, de acuerdo a una revisión en su catálogo de sismos, el 19 de septiembre entre las 13:11 y las 13:59, no hay registro de ningún sismo mayor a una magnitud de 4.2 ni en los lugares mencionados. En mi memoria sin prueba tangible quedan los reportes que indicaban dos sismos de magnitudes similares son apenas unos minutos de diferencia, uno en Puebla y otro en Morelos.

Twitter @lolcanul

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