El martes pasado se celebró en Mérida, Yucatán, el tercer y último debate entre los cuatro aspirantes a la presidencia de la República.
Bajo diferentes ópticas, los analistas no coincidieron al definir quién fue el ganador, pese a la vehemencia en su defensa por acusaciones de Ricardo Anaya, las exhaustivas disertaciones de José Antonio Meade, experto en asuntos financieros; la advertible actitud contemplativa, tolerando señalamientos, de Andrés Manuel López Obrador, y el mantenerse Jaime Rodríguez el Bronco, muy norteño y entrón, aunque poco tiene que esperar.
En esa radiografía de aspirantes no dejó de influir, se dijo, la difusión temprana de una encuesta, auspiciada por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) otorgando una ventaja de 20 puntos al candidato de Morena sobre su inmediato perseguidor Anaya.
Eso explicaría formas de manifestarse, urgidos, Meade y Anaya, jugando con tiempos AMLO, y, tal vez indiferente, el Bronco.
El sondeo que presentó Coparmex lo realizaron las empresas Berumen e Ipsos.
El director de la primera Edmundo Berumen advirtió que no se contempla que el próximo Ejecutivo federal logre lo que se llama “carro completo”.
Anticipó que en seis de nueve gubernaturas, la coalición Juntos Haremos Historia parece tener ventaja, en otras dos no se ven aún signos claros, que en Yucatán, el PRI parece ser mano.

Lo que está en juego

En medio ya del Mundial de futbol, anclado en Rusia, y de la sede compartida de México con Canadá y Estados Unidos en el máximo torneo de balompié en 2026, hay quienes anticipan que puede decrecer el interés por el proceso electoral, ya viviendo sus últimos días.
No significa una caída libre pero tras meses intensos de promociones por el voto, debates repetidos en contenido y señalamientos multiplicados de culpas se presentaría un disminuido ánimo entre ciudadanos.
En mero plano de hipótesis, se recrudecería, por parte de López Obrador, buscar la hegemonía en las dos cámaras: senadores y diputados, que en el entorno de su encargo le resultaría vital para lo que buscara emprender.
La encuesta de Coparmex, en ese sentido, no le resultará satisfactoria, al augurar no al “carro completo”, y de ganar la elección sin esa mayoría estaría ubicado en futuras negociaciones y conciliaciones con otros partidos.
También cambiarán 27 congresos locales, con la expectativa en especial para gobernadores, si es que mantienen mayoría o tendrán que establecer relaciones de bien común con opositores.
En cuanto a presidencias municipales, el tablero es inmenso: 2031, incluyendo 16 de la Ciudad de México y las de usos y costumbres, en un gran total de 25 estados.

Actitudes discretas

En los últimos sexenios, dos damas fueron obligada referencia de presidentes: María Esther Zuno, esposa de Luis Echeverría, y Marta Sahagún, quien se casó con Vicente Fox cuando este ya estaba radicado en Los Pinos.
Ambas de caracteres diferentes, la primera enérgica, pero no menos sensible, y la segunda de comportamiento más sutil, pero ejerciendo gran influencia, tanto que en algún momento se pensó que buscaría ser la primera presidenta de México.
Las compañeras de vida de los hoy candidatos a la primera magistratura del país parecen tener denominador común: están al lado de ellos, aparecen en público, pero su actitud es discreta, sin protagonismos.
Carolina Martínez Franco, esposa de Ricardo Anaya, es quien más se distingue en esa forma de actuar sin pretender llamar la atención.
Nacida en Querétaro en 1979, su familia es solvente económicamente.
Estudió licenciatura en administración de empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus Querétaro.
Han procreado tres hijos: Santiago, Mateo y Carmen.
Dentro del natural forcejeo en torno a personajes de la política, se cuestionó que Anaya los hubiera ubicado en Atlanta, donde estudiaban.
Al final, en controvertida declaración, el panista justificó los gastos.
Nacida en la Ciudad de México en 1969, Beatriz Gutiérrez Müller está casada con Andrés Manuel López Obrador, quien sufrió pena del fallecimiento de su primera cónyuge Rocío Beltrán Medina. De esa unión hubo tres hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo.
Sus raíces son mexicanas y alemanas. Estudió ciencias de la comunicación en la Universidad Iberoamericana (UIA) campus Puebla. Su tesis para graduarse fue: Regulación del uso de los medios de comunicación en las leyes electorales.
Posteriormente obtuvo una maestría en letras iberoamericanas, igualmente en la UIA. Concluyó con la tesis El arte de la memoria en la historia verdadera de la conquista de la nueva España.
Se conocieron cuando él era Jefe de Gobierno y se casaron el 16 de octubre de 2006, tienen un hijo: Jesús Ernesto.
Asiste a los actos proselitistas del fundador de Morena, aunque poco ha intervenido en plan de panegirista.
Juana Cuevas Rodríguez nació en la Ciudad de México el 4 de noviembre de 1967.
Ingresó al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) para estudiar economía, que felizmente terminó.
En ese plantel conoció a quien hoy es su marido: José Antonio Meade.
Tras la amistad vino el noviazgo y finalmente su enlace el 25 de junio de 1994.
Especialista en arte popular mexicano, ha expuesto sus obras.
Tienen tres hijos, y ella ha reiterado que como siempre, apoyará a Meade, con quien es identificable en gran número de actos proselitistas compartiendo sus intervenciones.
Jaime Rodríguez el Bronco se ha casado tres ocasiones.
Su última compañera es Adalina Dávalos Martínez, nacida en Santa Catarina. Se casaron el 25 de enero de 2006.
Terminó licenciatura en educación preescolar. Tienen tres hijos.
En imágenes familiares suelen aparecer con hijos de anteriores relaciones.
Adalina Dávalos proyecta una imagen de compañera solidaria, quien ha estado muy cerca de su marido, aunque no es proclive a declaraciones, guardando para su intimidad lo que pudiera expresar de la campaña de su marido.

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