La mayoría de países desarrollados se enfilan hacia una inminente independencia energética, contrario a esto, nuestro país se dirige en otra dirección que lleva a las consecuencias funestas de seguirla, y pareciera que la gran riqueza natural de México es una maldición, porque a pesar de ella, en la mayoría de los rubros ha fracasado; por ejemplo, en el esquema de la voraz privatización de la minería su efecto fue demoledor en los pequeños mineros, y uno se pregunta ¿cuáles son los peligros de contar con recursos naturales abundantes? Bueno, además del saqueo, la estela de contaminación avasalladora que se podría evitar aplicando tecnologías amigables con el medio ambiente. Solo basta escuchar a nuestros políticos de marketing que piensan que la riqueza natural es inagotable e insustituible, como la fantasía de la existencia de un tesoro petrolero inagotable en el golfo de México, petróleo y gas que dicen hay que sacar y aumentar su producción pero no dicen para qué, además creen que la demanda mundial de petróleo será constante, como si otros países no invirtieran en exploración para incrementar sus reservas y disminuir sus importaciones, y no se descubrieran nuevos yacimientos o sucediera el agotamiento de otros.
Además, pasan por alto, hasta que ya es tarde, los ciclos económicos adversos en que se desploman los precios de productos como el petróleo o de metales preciosos como el oro. Por otro lado, es erróneo creer que solo basta estirar la mano para hacerse de la riqueza natural sin intervención del hombre, como algo que nos regala la naturaleza sin más, sin valorar el esfuerzo que se requiere y se deja de lado invertir en la educación para formar capital humano y de infraestructura sin considerar el desarrollo de refinerías, plantas de tratamiento, petroquímicas, entre otros, que son letra muerta.
Por otro lado, está el papel creciente de las energías renovables a largo plazo, porque la esperanza de la sostenibilidad del desarrollo humano está en ellas, teniendo como fuentes el Sol, viento, agua, geotérmica y energía nuclear mejorada, cuya base sustentable serán las energías no intermitentes como la hidroeléctrica de gran calado, nuclear y geotérmica, y como complemento las energías intermitentes solar y eólica. Además, se unen tanto la economía verde en el contexto del desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza, porque la mayoría de países a nivel mundial considera que no existe un modelo único de economía verde, y sí diferentes recursos naturales, con diversos desafíos para su aprovechamiento y preservación, además de diferendos entre las formas de erradicar la pobreza y sus objetivos de inclusión social.
Por eso es importante el exhorto ante la sesión permanente del Congreso local por De la Fuente, sobre la creación de un centro de investigaciones sobre energías renovables.
Mientras tanto, el rechazo crece en lo referente al uso de energías contaminantes y hacia los líderes políticos que se refugian en reglamentos y resoluciones judiciales, dejando de lado la opinión de la ciudadanía, lo que hace necesario precisar ¿qué es lo que queremos en materia energética y por qué?, porque si no se tiene un concepto sobre el futuro, no se puede gobernar el presente.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorA 100 años de la Constitución de 1917
Artículo siguientePoliratas
Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.