La epidemia de las enfermedades crónicas amenaza el desarrollo económico y social de millones de personas en el mundo. Estas son de larga duración y progresión lenta, entre las que destacan: padecimientos cardiacos, infartos, cáncer, enfermedades respiratorias, diabetes e hipertensión arterial, que constituyen las principales causas de mortalidad general y son responsables de 70 por ciento de las muertes en el mundo. Esas afecciones causan la muerte a 40 millones de personas anualmente, 15 millones de entre 30 y 69 años; más de 80 por ciento de esas muertes “prematuras” ocurre en países de ingresos bajos y medianos.
Los padecimientos cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), 17.7 millones cada año, seguidas del cáncer (8.8 millones), enfermedades respiratorias (3.9 millones) y diabetes (1.6 millones). Esos cuatro grupos de enfermedades son responsables de más de 80 por ciento de todas las muertes prematuras por ECNT.
El consumo de tabaco, la inactividad física, el uso nocivo del alcohol y las dietas malsanas aumentan el riesgo de morir (OMS, 2017). Por lo anterior, se hace indispensable brindar a la población atención integral que fomente la prevención con acciones de autocuidado y educación para la salud; es responsabilidad de los gobiernos y profesionales de la salud efectuar estrategias con el fin de prevenir, diagnosticar en forma oportuna, tratar y mejorar la calidad de vida de la población, lo que sin duda impacta en el fortalecimiento de las capacidades y competencias de los sistemas de salud para el manejo integrado de las ECNT y sus factores de riesgo.
A pesar de los esfuerzos de organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la Salud (OMS) y los gobiernos, aún no se logra un resultado eficaz para disminuir la prevalencia de las afecciones crónicas, siendo cada vez más alta. Los programas exitosos contra esas enfermedades requieren un abordaje intersectorial y una reorientación del sistema de atención de salud. Es necesario mejorar la accesibilidad y la disponibilidad de los servicios y el acceso a los medicamentos esenciales, además de tener equipos de salud multidisciplinarios con la combinación apropiada de aptitudes para la prestación de servicios, hay que focalizar la calidad de atención para reducir las barreras relacionadas con los factores sociales, económicos y culturales, y para mejorar la protección social de la salud, en particular entre las poblaciones vulnerables (OMS, 2017).
Para enfrentar esos retos, el plan de acción de la OPS considera que la prevención y el manejo de las enfermedades crónicas requieren de fortalecer la relación entre los niveles de atención de salud primaria, secundaria y terciaria. Es necesario relacionar el manejo de enfermedades en todos los niveles de atención y los cuidados paliativos.
Las afecciones crónicas tienen por causa factores de riesgo comunes y modificables, los cuales explican las muertes por ese tipo de enfermedades en todas las edades, en hombres y mujeres en todo el mundo. Entre ellos destacan: una alimentación poco sana, la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol.
Con el objetivo de mejorar el manejo de enfermedades crónicas y sus factores de riesgo se hace indispensable que investigadores universitarios aborden temas emergentes de salud pública, estableciendo líneas de investigación que coadyuven a la solución de la problemática, estudiando el comportamiento y dando intervenciones con enfoque biopsicosocial, propiciando el desarrollo de aptitudes y mejoramiento de las competencias y técnica del personal de salud, incluidas la competencia cultural y la sensibilidad, el manejo de la hipertensión en el primer nivel de atención, manejo de diabetes y la prevención de la enfermedad y de las complicaciones de la misma, prevención y control del cáncer cervicouterino y de mama, problemas de alimentación, obesidad y enfermedades cardiovasculares, entre otras. Los universitarios nos sumamos a las políticas nacionales e internacionales para enfrentar los problemas graves de salud pública que afectan al mundo, al país y a la región.
A nivel internacional, la OMS cuenta con un plan de acción para prevenir y controlar esos trastornos; todos los países, independientemente del nivel de sus recursos, pueden lograr mejoras considerables en la prevención y el control de las enfermedades crónicas, ya que se conocen las principales causas de estas y si se eliminaran los factores de riesgo, se prevendrían en gran porcentaje. En ese contexto, el desarrollo teórico de enfermería permite identificar las necesidades de cuidado en situaciones de cronicidad, los lineamientos generales existentes a partir de teorías y de la experiencia en la atención a la salud y el cuidado humano. Contemplar ese desarrollo teórico le permite al profesional de enfermería apropiarse y tener identidad con lenguaje propio, construir indicadores de cuidado, para ubicar su práctica en una visión del mundo desde la cual responder y abordar fenómenos como la cronicidad en el ámbito de la prevención, detección, tratamiento y cuidado.

Referencias
Organización Mundial de la Salud. Informe Mundial de la OMS. Prevención de las enfermedades crónicas: una inversión vital. Ginebra. OMS; 2015.
Yach D, Hawkes C, Gould CL, Hofman KJ. The global burden of chronic diseases. JAMA, 2004.
Organización Mundial de la Salud. Informe sobre la salud en el mundo 2002 – Reducir los riesgos y promover una vida sana. Ginebra: OMS, 2012.
Organización Panamericana de la Salud. La salud en las Américas. Volumen I. Edición de 2012. Washington, DC: OPS; 2012.
Murray C, López AD. The global burden of disease. Cambridge, Mass, EU: World Health Organization, Harvard School of Public Health and World Bank, 1996.
Chaparro L. El vínculo especial de cuidado: el paso de lo evidente a lo intangible. Tesis de doctorado en enfermería. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia; 2009.

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