En un estado en el que cada día desaparecen cada vez más personas, no se entiende que el consejo ciudadano de búsqueda de personas tenga dos vacantes que impidan su operación. Según un recuento periodístico, tan solo en el último mes (del primero de julio al primero de agosto) desaparecieron en la entidad 13 personas, de las cuales solo dos fueron localizadas recientemente. Esta cifra habla de la gravedad del fenómeno, el cual por cierto, tiene más rostro de mujer, pues de las 11 personas que han desaparecido y que aún no son localizadas durante el último mes, siete son mujeres y cuatro hombres. Pues bien, en medio de esa ola de desapariciones, ayer el coordinador del consejo ciudadano de búsqueda de personas Julio César Monzalvo Uribe informó que les urge reunirse con el Congreso del estado para que, cuanto antes, emitan una nueva convocatoria para nombrar a dos consejeros cuyos lugares están vacantes tras la renuncia de Ana Delia Lara Vargas y Pablo Vargas, quienes dejaron el cargo “por motivos personales”. Sobre las razones que orillaron a Lara Vargas a renunciar luego de ser la coordinadora poco se sabe, pero sí existen indicios sobre la razón que motivó la renuncia de Pablo Vargas, quien ha manifestado públicamente su deseo por contender por la candidatura al municipio de Pachuca a través de Morena. Mucho se ha hablado sobre la práctica de saltar de un cargo a otro y sobre los argumentos a favor y en contra. Pero es difícil encontrar una justificación cuando la entidad atraviesa por un momento de crisis. Sean peras o manzanas, ahora el Congreso tiene otra tarea urgente que resolver: la designación de dos especialistas para el consejo ciudadano de búsqueda de personas. De filón. Y hablando del mismo tema, ayer el Instituto Estatal Electoral resolvió que los legisladores que pidieron licencia conforme a las fechas del proceso para renovar los ayuntamientos podrán participar en el nuevo periodo avalado por el árbitro de la contienda. Esto por los cambios no previstos que provocó la pandemia. Es decir, ahora el Congreso tendrá el mismo problema que la comisión: tendrá encima una montaña de trabajo mientras varios de sus integrantes emprenderán una nueva aventura. Paradojas de la política a la mexicana.

Comentarios