Enloquece Morat al Metropólitan

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Bastaron apenas las primeras estrofas de “Mi nuevo vicio”, tema que lanzaron en 2015 con Paulina Rubio, para que el lugar se convirtiera en un manicomio

ENRIQUE NAVARRO / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

La banda colombiana Morat ya puede sentirse como en su casa, pues así fue recibida por los mexicanos en su primera fecha en el teatro Metropólitan.
Bastaron apenas las primeras estrofas de “Mi nuevo vicio”, tema que lanzaron en 2015 con Paulina Rubio, para que el lugar se convirtiera en un manicomio desde las 21:04 horas del martes.
El desenfreno venía de niñas acompañadas de sus madres, quienes también cantaban y bailaban, y de un público joven de no más de 30 años.
“Buenas noches, Ciudad de México. Muchas gracias por venir. No hay nada que nos llene más el corazón que verlos acá con nosotros”, saludó Simón, el bajista.
Entre las butacas se escuchaba recurrentemente apodos como “mi rey”, “paps” o “amiga” con los que hablaban sobre “lo pinches guapos” que estaban los músicos.
De entre ese grupo apareció una pareja que no tenía boleto para el área más cercana al escenario, pero aun así intentó pasar, siendo detenida por uno de los elementos de seguridad privada Lobo.
Ante el impedimento, uno de los jóvenes empezó a gritarle al custodio diciéndole que no podía detenerlo y lo golpeó en el pecho con el dedo índice, en actitud prepotente.
Luego le dio una cachetada al guardia y fue gracias a la intervención de su acompañante, y de otro guardia, que no fue escoltado a la salida.
Al igual que él, al menos siete personas más intentaron acercarse al escenario, retirándose molestos y diciendo “nacos” cuando se les negaba el acceso a la zona más cara del lugar.
Aun así, todo era fiesta, especialmente cuando Juan Pablo Isanza, vocal, cambió la guitarra por un high tom de batería y echó la batucada en “No estás tú”.
Cada quien bailaba como quería: unos con saltos, otros mientras se tomaban una selfie, unos más de plano se iban a los pasillos, pero eran regresados a sus lugares por elementos de seguridad.
En “Sé que te duelo”, Juan Pablo Villamil, en el banjo, ondeó una bandera mexicana que luego usó como capa, con lo cual se ganó porras de “México, México”.
Una hora y 40 minutos duró la fiesta, medianamente manchada por algunos, pero bien disfrutada por otros.

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