El 20 de septiembre, el gobernador Omar Fayad Meneses anunció que eliminará la entrega de despensas en Xochiatipan, Huehuetla y San Bartolo Tutotepec, municipios incorporados a la Cruzada nacional contra el hambre. En cambio, explicó, entregará proyectos productivos para que quienes reciban los apoyos (paquetes) puedan producir “peces, pollos o sembrar semillas”. Según el gobernador, el objetivo es que quienes reciben esa ayuda oficial puedan producir sus propios alimentos e incluso generar un pequeño excedente. Los proyectos incluirían la ayuda de asesores para que muestren a las y los beneficiarios las técnicas para producir. En teoría la idea del gobernador Fayad suena factible, razonable, en momentos en que el presupuesto tiende a contraerse. No obstante, esa idea debe estar sustentada de un programa que lo lleve a la realidad y que establezca pasos, tiempos, y responsables. De lo contrario, los programas no funcionan. Así lo hicieron notar representantes de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala Movimiento Nacional, como Erasto Tolentino Castro, quien dijo que otros proyectos impulsados en el pasado para la sierra Otomí-Tepehua han fracasado “por exceso de burocracia, favoritismo y falta de planeación”. Puso como ejemplo la construcción de un centro de acopio para ganado bovino donde “jamás se ha colocado a un solo animal”, o la edificación de un vivero, donde nunca se produjo planta de café mejorada, como se tenía previsto. “Por malos manejos, por falta de planeación, la producción general se echó a perder, y hasta el momento no ha existido una sola planta que haya salido de ese vivero”, relató. Eso es, precisamente, lo que debe cuidar el gobierno estatal: si va a echar a andar proyectos productivos, que estén sustentados, bien planeados, de lo contrario pueden convertirse en elefantes blancos o en simple dinero echado a la basura. De filón. Así, sin mayores aspavientos, se llevó a cabo el sábado el primer matrimonio entre personas del mismo sexo en Hidalgo. Mientras la sociedad abre su mente a la diversidad, y mientras alguna fuerza política decide adoptar esta lucha, al menos en el plano estatal, esta será la tónica de esas nuevas formas de convivencia.

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