*Los vampiros de siempre van
sobre el petróleo
*Peña Nieto y Videgaray, títeres e
ignorantes de la Doctrina Estrada
Nunca como hoy los hermanos venezolanos
sufren una crisis política,
económica y social de grandes
magnitudes que pone en riesgo el
futuro del país y su viabilidad para salir
del subdesarrollo, pero sobre todo
está en riesgo su mayor riqueza: el petróleo,
del cual tienen las mayores reservas
petroleras del mundo de acuerdo con
la OPEP; todo esto por la llegada de un
gobierno diferente y transformador como
el que inició Hugo Chávez Frías desde
1998, al recuperar la soberanía de sus recursos
energéticos e iniciar la construcción
de la República Bolivariana de Venezuela
cuyo eje central ha sido detener
el saqueo y enriquecimiento de los anteriores
gobiernos siempre plegados a los
intereses de Estados Unidos, modificando
la distribución de la riqueza para favorecer
a los más necesitados.
Nunca le han perdonado al Chavismo
haberse sublevado contra las políticas
neoliberales de los gobiernos de derecha
y de las grandes transnacionales
voraces que desde hace décadas han saqueado
a toda América Latina, además
fueron parte importante del inicio de los
gobiernos progresistas y de izquierda
en los últimos 20 años que permearon
en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay,
Ecuador, Bolivia, El Salvador y Honduras
que se sumaron a los gobiernos revolucionarios
de Cuba y Nicaragua con
un denominador común la defensa de
los recursos naturales, de la soberanía,
la auto determinación, las libertades civiles
y la democracia participativa, que
obviamente molestó a los imperialistas
acostumbrados a imponer gobiernos títeres
y sanguinarios.
La extraña muerte de Hugo Chávez en
2013, la caída de los precios del petróleo
y el retroceso de algunos gobiernos
de izquierda ya fuera por golpes de Estado
o por derrotas electorales orquestadas
desde las cúpulas empresariales afectadas
y los partidos políticos conservadores
y reaccionarios aunados a las severas
crisis económicas y financieras iniciada
desde 2008 en Europa, Estados Unidos y
otros países, contribuyeron al deterioro
de las políticas sociales que empezaron
a cambiar el rumbo de los países progresistas
y en particular a Venezuela.
El gobierno venezolano que encabeza
Nicolás Maduro no alcanzó a entender
e implementar políticas de desarrollo
económico alternativo que fortalecieran
su sector agropecuario, industrial, manufacturero
y turístico, que previera el
no depender exclusivamente de la renta
petrolera; esto, entre otros factores
devino en la permanente dependencia
de la compra de alimento y medicinas
del extranjero, de la escasez de muchos
de estos productos y a una permanente
y fuerte devaluación de su moneda respecto
al dólar con los consabidos estragos
inflacionarios alentada, promovida
y manipulada desde los Estados Unidos
principalmente.
Esa regresión económica y crisis alimentaria
llevó en diciembre de 2015 a
que la derecha venezolana encabezada
por la Mesa de Unidad Democrática
(MUD) ganara la mayoría de la Asamblea
Nacional dejando en minoría al chavismo,
esa elección fue absolutamente
respetada por el partido en el poder y
la elección estuvo organizada por el Poder
Electoral misma que no fue considerada
fraudulenta por la oposición, como
hoy pretenden hacer creer de la elección
del pasado domingo donde se eligieron
a los 537 representantes para una nueva
constituyente. Hay que precisar que desde
que ganó la presidencia Hugo Chávez
han ido a once elecciones nacionales
donde siempre se han dirimido sus diferencias
políticas, y prueba de ello es la
existencia de gobiernos estatales y municipales
de derecha e izquierda plenamente
reconocidos.
El gobierno de Enrique Peña Nieto
que clama por la defensa de la democracia
en Venezuela y desconoce los resultados
de la elección constituyente no
tiene ninguna autoridad y menos la representación
del pueblo mexicano para
hacerlo, pues en principio se violan las
obligaciones internacionales que se tienen
en la carta constitutiva de la ONU,
pero sobre todo traiciona lo que fue la
política exterior mexicana que desde la
década de 1920 ha sido distintiva de México,
cuyo máximo exponente fue el sinaloense
Genaro Estrada, secretario de
relaciones en el gobierno de Pascual Ortiz
Rubio, quien defendió dignamente la
soberanía nacional y fue artífice de no
someterse a los dictados de Estados Unidos
de pretender en 1927 reconocer al
gobierno espurio de Nicaragua invadida
por ellos, haciendo famosa internacionalmente
la denominada Doctrina Estrada,
cuyos principios eran de dejar a cada
pueblo a otorgarse libremente el gobierno
que quiere y el de no intervención y
la autodeterminación de los pueblos.
Recordemos también como el gobierno
encabezado por Adolfo López Mateos
tuvo la dignidad de no sumarse a la
expulsión de la OEA de la Cuba socialista
en 1962, cuando los norteamericanos
la propusieron, plegándose sumisamente
14 países y cinco se abstuvieron
con el voto en contra de México; esa
acción engrandeció nuestra política exterior
y dio paso a la gran hermandad
con el pueblo cubano que hoy perdura.
A 55 años de esa ignominia hoy la OEA
sigue influenciada por los Estados Unidos
y los gobiernos lacayos como el de
Peña Nieto que en otra decisión indignante
se sumó al dictado de Trump de
sancionar a 13 funcionarios venezolanos
que ponen en vergüenza y ridículo
una vez más a su mal gobierno.
Por supuesto que rechazamos la violencia
venga de donde venga, lamentamos
las muertes de mas de cien ciudadanos
de ambos lados, pero no debemos
ser ingenuos, los opositores de la MUD
en Venezuela y sus aliados internacionales
son quienes la han incitado, promovido
y no pueden hacerse las víctimas,
su gran error ha sido solo apostar
a derrocar al régimen de Maduro. Corresponde
a ese valiente pueblo buscar
el diálogo y las soluciones que esta grave
crisis requiere sin la interferencia e
intromisión de nadie.
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Ricardo Raúl Baptista
González
Exalcalde de Tula

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