Finalmente, la aplanadora morenista en la Cámara de Diputados parece que terminará por asestar un golpe de proporciones reservadas al desarrollo nacional. Con 242 votos a favor, siete abstenciones y 178 en contra, los diputados aprobaron en lo general el dictamen promovido por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que elimina 109 fideicomisos públicos, con una bolsa acumulada de 68 mil millones de pesos. El texto suprimiría instrumentos relacionados con la protección de defensores de los derechos humanos y periodistas, la cooperación internacional, cultura y cine, ciencia y tecnología, cambio climático y apoyo a migrantes, entre otros rubros de la administración pública. Lo preocupante del tema es que el dictamen no establece un mecanismo concreto para manejar los recursos que hasta ahora estaban bajo el amparo de esos fondos. Lo único que sabemos es que el Ejecutivo pretende reasignarlos a la lucha contra la pandemia del coronavirus (Covid-19). Por donde quiera que se le mire, se trata de una enmienda de alto riesgo, sobre todo viniendo de una fuerza política que tiene como principal instrumento de poder el populismo. La supresión de los fideicomisos podría convertirse en una maquinaria de votos para el partido del presidente. Por otro lado, el desarrollo del país estaría siendo severamente amenazado. Hasta el cierre de esta edición continuaba el receso del pleno cameral decretado luego de que la oposición tomó la tribuna. Porque si bien el dictamen se aprobó en lo general, se atoró en lo particular. La determinación está en vilo, nada para nadie. La negociación del bloque opositor es para que no desaparezcan los 109 fideicomisos, pero aunque se pruebe en San Lázaro, falta que la minuta pase al Senado, una aduana no menos complicada. De concretarse, habrá que seguir la pista desde las diferentes trincheras al uso que se le dará al dinero liberado. Con el proceso electoral federal 2020-2021 en marcha, desde San Lázaro se percibe un tufo electorero. De filón. ¡Alerta, gobernador Omar Fayad! Filiberta Nevado Templos, activista ambiental y defensora de los bosques de Zacacuautla, en Acaxochitlán, acusa que tras varias denuncias formales no la han asistido en ninguna medida de protección o cautelar luego de la amenaza de muerte que recibió en días recientes.

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