Hace tiempo aprendí que ante el conflicto humano siempre es mejor optar por la ignorancia antes que la malintención como desencadenante. Yo asumo una enorme responsabilidad al contar con este espacio de expresión considerando que la mejor forma de aprovecharlo es la divulgación de información para contrarrestar el desconocimiento de temas.

Ante la nota de la semana en la que se usa de manera pública un meme en un recinto legislativo, leo evidente que tal postura puede representar la opinión de un sector de la población y considero que la mejor arma de empoderamiento es el conocimiento. Por supuesto que nada justifica que en el Poder Legislativo se permita el lujo del desconocimiento de los temas. Vayamos al grano. ¿Por qué las corridas de toros se consideran maltrato y la interrupción del embarazo no lo es? El punto de partida que tomo como referencia es el tema de derechos. Por un lado están los derechos animales que enuncian que “ningún animal será sometido a malos tratos ni actos de crueldad”, lo que en las corridas de toros no se cumple, puesto que se trata de un ritual que incluye tortura física y psicológica para el animal para culminar con su asesinato a manos del hombre.

Al respecto, los mismos derechos mencionan que el hombre no puede atribuirse poder sobre otras especies animales, que de ser necesaria la muerte de un animal esta deberá ser indolora y no angustiante y, además, que ningún animal debe ser explotado para el esparcimiento humano. Por otro lado, está la interrupción del embarazo que vigila la garantía de los derechos sexuales y reproductivos de las niñas, adolescentes y mujeres; corresponden al derecho de las personas de ejercer y disfrutar sobre su propia sexualidad y decidir y controlar su reproducción, además de que representa una manera de subsanar las deudas en la garantía de derechos como el de la salud, el acceso a la educación integral de la sexualidad, el acceso a métodos anticonceptivos y el de una vida libre de violencia (entre ellas la sexual) por mencionar algunos.

El siguiente punto va en torno a la capacidad de conciencia y de sensopercepción. Los animales son reconocidos como seres sintientes, es decir, que cuentan con la capacidad de sentir tanto goce como dolor, así como otros estados de ánimo; la conciencia animal se determina por la capacidad cognitiva que se ha observado que las diversas especies pueden desarrollar, admitiendo que no son cualidades exclusivamente humanas.

En cuanto al tema del aborto, gracias a los estudios neurobiológicos del desarrollo embrionario dentro del útero sabemos que el embrión, antes de la semana 13 no cuenta con un sistema nervioso central lo suficientemente avanzado para recibir y procesar estímulos sensoriales, aún no son capaces de permitir que el embrión sienta dolor ni placer y no es sino hasta el tercer trimestre que se han formado las estructuras necesarias para que existan sensaciones conscientes; cualquier fuente que diga lo contrario lo hará fuera de un marco científico y solo tendría validez como creencia personal sin pruebas empíricas.

Parece necesario aclarar que la propuesta que se busca sea aprobada permitiría la interrupción hasta la semana 12, que es donde se considera médica y científicamente que el producto del embarazo es un embrión y posterior a ello adquiere las características para considerarse un feto.

Sobre el trasfondo sociocultural de ambos fenómenos de comparación, las prácticas como corridas de toros, peleas de gallos y de perros, en las que el maltrato ejercido sobre las especies animales por la especie humana, alimentan una cultura de violencia que normaliza tal maltrato al tiempo que desensibiliza la empatía, el reconocimiento de la existencia de otro ser y la dignidad inherente en un enfoque de derechos humanos y animales. Como propuesta alterna se encuentran los trabajos sobre cultura de paz, cuyo rechazo a la violencia está implícito en la búsqueda de la garantía de derechos y la libertad de participación.

La maternidad es una decisión íntima en la vida de las mujeres, por las implicaciones que tiene en la vida personal, sexual, laboral, escolar, e incluso el plan de vida, por ello las decisiones reproductivas merecen la vigilancia en un marco de derechos y cientificidad; sin embargo, la lucha por la interrupción del embarazo ha nacido en un entorno de moral judeocristiana, así como la desinformación y reticencia social. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard en 174 países concluyó que el mejor indicador de viabilidad de paz es el estatus de la mujer en la sociedad. La propuesta que será sometida a votación en el Congreso del estado posiciona la despenalización de la interrupción del embarazo en un marco de derechos sexuales y reproductivos más amplio, promovido por Marea Verde, cuyas consignas incluyen la educación sexual integral y el acceso a métodos anticonceptivos. Tales exigencias son pieza fundamental para la construcción de la justicia social y el desarrollo humano.

Twitter: @lolcanul

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