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Entre nostalgia y alegría, celebran a las madres

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El panteón municipal de Pachuca se viste
con los colores de cientos de arreglos florales

Pachuca.-

Es Día de las Madres y las calles de Pachuca se llenan de flores y obsequios como cada año, pero hay otro lugar en la ciudad además de los restaurantes y plazas donde también los hijos acuden para llevar flores a la mujer que los trajo al mundo.
Es casi mediodía y el panteón municipal de Pachuca se viste con los colores de cientos de arreglos florales y el canto de uno que otro trio o mariachi que, al pie una tumba, interpreta el “Cielito lindo”, “Amor eterno”, “Las mañanitas” o cualquier otra melodía que recuerde a ese ser querido que en vida fue llamado madre.

Desde la entrada puede percibirse que no es un día normal para el cementerio; hoy todos los locales de flores están abiertos y repletos de mercancía, las más pedidas son las rosas rojas y blancas, pero también alguna que otra margarita o crisantemo. Sin embargo, los precios no son igual que el resto del año, “este día siempre le suben mucho”, opina una mujer, “es porque escasea más la flor señora”, responde una vendedora.
Para algunos se trata de un recorrido en familia, llegan en grupo con todo lo necesario para adornar el sepulcro de quien fue su madre, abuela o esposa, piden ayuda a algún trabajador del camposanto para llevar agua o retirar la hierba seca y, con nostalgia, recuerdan los momentos que en vida pasaron juntos.


Pero para otros es un evento más personal; un joven camina solo con un ramo de rosas en una mano y con la otra retira de su rostro una discreta lágrima, con paso lento se acerca a una tumba de lápida reciente, coloca las flores sobre esta y deja escapar un leve suspiro, agacha la cabeza y el silencio y silbido del viento son sus únicos compañeros.
“El Día de las Madres es algo que nadie quisiera pasar en el cementerio, pero todos al final terminamos llegando a ese lugar, por eso mi madre decía que le diéramos lo mejor en vida, porque uno nunca sabe cuándo Dios nos llevará; ahora solo venimos para recordarla con cariño, como se recuerda a una madre que fue buena con uno”, comenta Natalia mientras decora la tumba de doña Laura, quien falleció hace más de 10 años.

Así, luego de una visita que hace revivir emociones, el momento de retirarse llegó y los hijos se despiden de sus madres entre lágrimas y oraciones, siempre con la consigna de regresar el próximo año para traer más flores, más cantos y más recuerdos a la tumba de las mujeres que tanto les enseñaron.

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