Parece no correr el tiempo por Gutiérrez Hernández. Expone y a la vez ilustra

Pachuca.- Con Prisciliano Gutiérrez Hernández parece no correr el tiempo. Expone y a la vez ilustra. Alude al derecho, docencia, política y a su permanente gusto por la poesía. Es sensible, creativo, construye ensueños en precisas rimas y a veces se llama bohemio.

Falta poco para que publique su sexto libro: Aletazos de mi vida, y dice: “Es una parte de un todo. Estoy en los últimos toques. Empleo un lenguaje coloquial”.

En sus versos se inclina por los sonetos: “elegantes, aristocráticos, o las décimas, en octosílabos, cuidando intenciones y rimas”.

De su existencia hace el apunte; le surge al citar: “He vivido más hacia adentro que hacia afuera. Soy desde chico con vida interior intensa. ¿La oratoria?, es lo externo”.

Y regala: “Machaco prosa por ganar la vida y esculpo versos para darme gusto. No me arrepiento de nada”.

Originario de San Juan Solís, municipio de San Agustín Tlaxiaca, el 13 de noviembre cumplió 71 años. Está casado desde hace 48 años con Rocío Rivera Cela.

¿Hijos? Desenfado, supremo humor: “Que yo sepa, tres”.

Obtuvo su título de abogado en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, de la que refiere: “Es plantel de vanguardia. Planta académica de primera. Hay un gran proyecto.

“Hablar de la UAEH es hablar de Gerardo Sosa Castelán; como universitario que soy lo reconozco. De él nunca, nunca así, ningún agravio. Impulsor; durante años.”

De su salud, Prisciliano Gutiérrez manifiesta: “Soy hipertenso desde hace 20 años, diabético y algunos problemas de próstata; fuera de eso, estoy a toda m…”.

Dentro de lo que ha escrito, cuenta: “En 1997, Visión de un legislador, en lo que fue una compilación de artículos. Piripituche y poder, con prólogo del filósofo de Güemes. Sonetos y recuerdos, entre los que recuerdo”.

Estudió en la normal superior que depende de la unidad de Tlaxcala. Fue docente de primaria, y de los fundadores del Tecnológico de Pachuca, y también del hoy Cbtis 83, al igual que profesor universitario, dos años.

Mantiene gran amistad con Hernán Mercado, entre otras virtudes también mentor.

Pero aclara: “Nunca fuimos compañeros de aula; él es más grandecito; yo, chavo”.

Es licenciado por la UAEH, generación 66-72. Algunos de sus condiscípulos fueron Francisco Díaz Arriaga y Juan Salomón Jorge Uribe.

“Incursioné en la abogacía, al principio por vanidad; después me entregué de lleno”. Su promedio fue de 9.27 y titulación automática.

En política, fue diputado local en la 52 Legislatura, representaba a Actopan, y diputado federal suplente por Zimapán, dirigente en Hidalgo de la CNOP y delegado general del PRI en Quintana Roo.

Trató al entonces gobernador Manuel Sánchez Vite, al que califica de gran capacidad de trabajo y directo en sus acciones.

De ese entonces evoca al doctor Otoniel Miranda, quien fuera mandatario estatal por 29 días. Lo conceptúa hombre íntegro, médico ético y profesional.

Cuando en ese entonces las olas políticas se encresparon, no olvida una orientación del profesor Mercado: “Vete a ver al Meme Garza; te manda llamar”.

“Le hice caso y fui. Me cuestionó el señor Garza: ‘¿A qué viene?’. Respondí: ‘usted me mandó llamar’. Lo pensó un poco y me espetó, en relación con lo que había ocurrido con el doctor Miranda: ‘No se suicide, amigo. En política hay momentos de tirar cohetones y recoger varitas’. Tenía razón.”

Supo de la visión de Jorge Rojo Lugo: “Perspicaz, pleno conocimiento del estado. Preciso al dar instrucciones. Y sabía escuchar”.

También trató a José Luis Suárez Molina, de recortado interinato. “Con Guillermo Rossell colaboré de alguna manera. Fui diputado local y dirigente de la CNOP.

“Igualmente con Adolfo Lugo Verduzco. Un tiempecito fungí en calidad de secretario de organización en el PRI estatal. Recuerdo por ahí una frase, no tan ilustre pero muy a modo a los tiempos: ‘Amistad que no se demuestra en la nómina, es demagogia’.”

Tuvo una relación muy institucional con Silvia Hernández.

“Un buen día le pedí, no con angustia, pero si apremio, rescátame. Y me comisionó de delegado general en Durango.”

Jesús Murillo le merece paréntesis especial, como cruce de los buenos tiempos y la camaradería.

“Me gané la dirección de Gobernación tras un crudo intercambio de frases. Nos hablábamos fuerte. Yo decía lo que pensaba de algo, y él me rebatía. Aunque nunca olvidaba que era el mandatario. No puede haber confusiones.”

poesía y política,Prisciliano

En la confidencia, no se soslaya al preguntarle de Manuel Ángel Núñez.

“En el arranque de campañas por la candidatura priista a gobernador apoyé a Pepe (Guadarrama). Finalmente, Manuel Ángel logró
el triunfo.

“Murilo me deslizó: ‘busca a Manuel Ángel’. Lo busqué y lo encontré. Fungí en su mandato como subsecretario de seguridad pública y secretario ejecutivo del consejo estatal de seguridad pública.

“Previne y declaré: ‘Yo no soy policía’, y me contestaron: ‘Pues por eso’. Y le seguí…por eso.”

Prisciliano Gutiérrez está bien abrigado; no pierde el hilo de la charla. “A Miguel Osorio le anticipé, miras en la gubernatura: ‘El que sigue eres tú, licenciado; te lo digo en serio’. “En esa frecuencia, él repuso: ‘Usted va a ser secretario’. Creo que se le olvidó”.

Cuando Francisco Olvera era mandatario, Prisciliano Gutiérrez estaba en el Poder Judicial. Ya, turno de Omar Fayad, le tocó su jubilación como magistrado titular de la primera sala.

Por algún tiempo, “en los pasillos de gobierno”, se afirmaba que Prisciliano Gutiérrez, Esteban Ángeles y Juan Carlos Alba Calderón, los tres originarios de San Agustín Tlaxiaca, se disputaban el poder en el pequeño municipio.

“Llegué a escuchar el comentario, Murillo también. Solo movió la cabeza en sentido de incredulidad. Lo cierto es que ninguno tuvo nunca una comisión en el ayuntamiento; a lo mejor, tal vez, diferencias por candidatos.

Le gusta el café, que esté intensamente caliente. “Desde siempre”, acota.

Político experimentado, se le pregunta: licenciado, ¿cómo ve al PRI?
Escueto, resuelve: “No lo veo”.

Ante el cambio de ayuntamientos en 2020, cita: “En las municipales, importa más el candidato que el partido, y puede resurgir el fenómeno de los independientes.

“El PRI debe jugársela con lo que yo llamo ‘el dedo democrático’ en municipios rurales. Los alcaldes son del pueblo y este debe decidir, así como los diputados locales son del gobernador; legisladores federales, senadores y gobernador caen en la potestad del presidente.

“El tricolor requiere de un grupo de buenos auscultadores para que la gente decida y el dedo democrático legitime al candidato. Está nuestra esperanza con los militantes que no desertan.

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  • Estudió en la normal superior que depende de la unidad de Tlaxcala. Fue docente de primaria, y de los fundadores del Tecnológico de Pachuca, y también del hoy Cbtis 83, al igual que profesor universitario, dos años

En las municipales, importa más el candidato que el partido, y puede resurgir el fenómeno de los independientes. El PRI debe jugársela con lo que yo llamo ‘el dedo democrático’ en municipios rurales

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