La delincuencia organizada en México ha sofisticado sus modos de operar y se han adaptado al nuevo entorno nacional e internacional. Los traficantes mexicanos se han especializado en algún eslabón de la cadena logística del negocio, lo que ha dificultado más su contención. Se trata de agrupaciones dedicadas a la producción de cultivos ilícitos, a la extorsión de las autoridades, al control de operaciones financieras, al “sicariato” y al tráfico de drogas.
Esta compartimentalización delictiva inaugura un outsourcing delincuencial bien definido y que se fortalece con acciones de captura del estado (corrupción), que opera simultáneamente en claroscuros de legalidad e ilegalidad. Bajo esta condición funcionan entidades públicas carcomidas por la corrupción y el crimen organizado que le cuestan a México cerca de 23 por ciento de su PIB.
La política antidrogas implementada por el gobierno mexicano desde 2006 ha priorizado la lucha frontal contra el tráfico de drogas ilícitas mediante acciones de control de la oferta y erradicación de cultivos prohibidos. Estas acciones han ocasionado que las organizaciones delictivas diversifiquen sus actividades para asegurar su renta criminal, involucrándose en otros delitos como la extorsión, cobro de piso, robo de combustible y secuestro.
Frente a la profesionalización del crimen organizado es necesario que los académicos también nos involucremos en la comprensión científica de este fenómeno, no solo en el ámbito jurídico o criminal, sino en la creación de procesos epistémicos y pedagógicos para identificar el origen de los mercados ilegales y de los actores que los dinamizan.
No se puede combatir el crimen y la ilegalidad si no los comprendemos. El gobierno provocó al panal porque se creyó experto en avispas, luego no supo controlarlas y, peor aún, las avispas aprendieron y se volvieron resilientes.

Aportes epistémicos del
mercado de la cocaína

La epistemología del crimen es una tarea pendiente y nuestra curva de aprendizaje sobre este fenómeno debe de ser rápida para que el costo económico y humano sea menor.
Uno de los mercados que más elementos aporta para la construcción de esta ruta académica es el mercado de las drogas ilegales, particularmente el de la cocaína.
El territorio mexicano sigue siendo utilizado como una ruta para el tráfico de drogas. Las organizaciones delictivas siguen considerando al país como un punto geoestratégico para el traslado de la droga hacia los EU y, crecientemente hacia Europa; mercados que concentran el mayor número de consumidores en el mundo.
Los mayores aseguramientos de cocaína hechos en el país en los últimos años han sido realizados por vía marítima, seguida de la terrestre. Las fuentes oficiales señalan que el origen de la droga incautada en nuestro país provenía de Colombia con destino a los Estados Unidos, Holanda, España, Reino Unido e Italia.
En territorio nacional están bien definidas las zonas productoras de mariguana y amapola, que son coincidentes con las rutas para el tráfico de la cocaína. El estado fronterizo de Chihuahua, junto con Durango y Sinaloa, forman parte de la región productora de mariguana y amapola conocida como el Triángulo Dorado.
El control por parte de las organizaciones delictivas de las zonas fronterizas facilita el tráfico de drogas hacia EU y, en sentido inverso, la entrada de armas y dinero en efectivo a México, en consecuencia debe realizarse un control efectivo en ambos países de las rutas y cruces fronterizos para evitar el tráfico ilegal de drogas.
Las autoridades mexicanas han asegurado armas de grueso calibre como rifles de asalto, granadas, lanzagranadas, lanzacohetes, entre otras. El uso de este tipo de armamento por parte de la delincuencia organizada potencia una escalada mayor de violencia.
Sin embargo, la construcción de una política efectiva para el combate de las drogas ilegales debe partir de la premisa que las organizaciones delictivas perviven gracias a la “base social” en la que se apoyan. Si el gobierno mexicano no implementa acciones en materia laboral, educativa, de salud y bienestar social en aquellas regiones afectadas por la violencia, el crimen ocupará irremediablemente su lugar.

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