Enamorada de México, de nacionalidad polaca, la violinista Erika Dobosiewicz se presentó el viernes en el cierre de la primera temporada de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado (OSUAEH).
Previo al concierto, Libre por convicción Independiente de Hidalgo platicó con la integrante de la Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).

¿Cómo inicia la carrera
de Erika?

“Yo propiamente no le llamo carrera, para mí la música es un modo de vivir, en mi interior yo no lo concibo como carrera, pero pues la música es parte de mi vida, toda mi familia son músicos, siempre ha sido como un escape, un mundo muy íntimo en donde uno puede acceder fácilmente ya sea escuchando o tocando un instrumento. Desde pequeña tocaba el piano, cantaba y después a los 12 años, muy tarde en Polonia, por poco y no me aceptaban en la escuela, me dieron esa oportunidad.”

¿Es fácil tocar en un concierto?

“No, ya tocar concierto y vivir de eso no es tan fácil como lo cuento ahorita, decir ‘nada más es tocar y agarro mi violín y ya’, no, es organización, disciplina, horas de estudio, sin eso no vamos a dar ningún mensaje de la música porque vamos a tocar desafinado y nos vamos a equivocar a cada rato, entonces hay que estar afinando los detalles y estudiar mucho, el violín es un instrumento muy celoso, lo dejas dos días y te lo cobra, así de fácil, es muy delicado, es de mucho estudio, no quiero comparar instrumentos pero por ejemplo, los instrumentos de cuerda cuando se pisa una nota, ahí se puede pisar un milímetro más alto o más bajo y ya cambia, no tiene ese rango de piano, no quiere decir que el piano sea fácil, no hay instrumentos fáciles ni difíciles.”

¿Cómo llegó a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México?

“En 1992 llegué por la invitación del maestro Herrera de la Fuente, quien había escuchado una grabación mía y llegué a México a tocar en el Festival Internacional de Morelia en la Orquesta de Minería y ese mismo año participé en el Concurso Internacional “Henryk Szeryng” en Toluca y esto a la vez me trajo otros conciertos aquí en México, no vivía aquí, yo viajaba, hasta 1997 entramos el padre de mis hijos y yo a la Orquesta Filarmónica.”

¿Y esta transición de
Polonia a México cómo fue?

“Fue muy fácil, mucha gente me ha preguntado ‘¿cómo es que dejas toda tu familia? Es una gran decisión’, no fue una gran decisión en mi caso porque para empezar yo ya estaba enamorada de un mexicano, entonces ya estoy del otro lado, quiero conocer su tierra, y cuando conozco la tierra ésta me cautiva por completo, todo para mí era y es, a pesar de todo lo que está pasando políticamente, a pesar de todo eso estoy enamorada de México, realmente me encanta su gente, comida, clima, todo.”

¿Tiene algún estilo
a la hora de tocar?

“No, yo no desarrollo ningún estilo en particular, lo que uno trata es apegarse lo más que se pueda a la partitura de la obra, si toco a Mozart, pues estoy tratando de estar lo más parecido posible a lo que él escribió, seguramente uno le imprime su sello principal, no quiero interpretar tanto la música, más bien dar lo más original posible del compositor. Brahms y Frederich Chopin son mis compositores más amados, pero no podría no mencionar a Bach, Mozart o Beethoven, pero me involucro con la pieza que voy a tocar, si no, ¿cómo?”

Muchas personas piensan que
esta música es aburrida, ¿cómo acercar más al
público a la música clásica?

“Pues con lo que ustedes están haciendo, haciendo entrevistas, haciéndola popular, porque así era la música antes, había música sacra y la del pueblo, que son las danzas que tocamos. La música puede ser muy divertida, puede ser muy triste, conmovedora, seria, trágica, ¿cómo hacerlo? Pues permitir a los niños acceso a las salas, los niños tienen que tener acceso a eso porque el cambio no está en nosotros sino en ellos, ellos tienen herramientas y si saben de esas cosas ya están ganando. Pero también es haciendo accesible la entrada a los conciertos y obviamente es un compromiso para los músicos tocar bien y hacer sentir algo a la gente porque eso es lo que esperan, sentir algo con la música.”

Mi propósito es llegar a los corazones humanos, la música tiene eso hermoso; yo me imagino siempre que tocamos para enchinar la piel,
para llegar al corazón, para que
la gente se enamore de un sonido”

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