El enfoque de lo importante en relación de lo que no lo es, depende del sentido común de cada ser humano. Desde luego, esa dualidad muchas veces puede ser contrastada en el ámbito de las ideas y creencias. Pero ocasionalmente hay coincidencias casi unánimes, si acaso absolutas y necesarias, como proteger e incentivar la educación superior y evitar la deserción escolar en todos los niveles. Porque nos proporciona una mejor comprensión e imagen del mundo y al mismo tiempo se hace necesario generar un mejor programa de vida.
Quizá valga la pena recordar a Gabriela Mistral, quien fue galardonada con el Premio Nobel de literatura en 1945; ella habló sobre la importancia de las universidades y también de la importancia de la profesión. Con aguda perspicacia mencionó que “la universidad donde quiera que exista debe construir una institución de calidad pura. Porque a la larga se respeta lo respetable, y se acaba por amar aquello que presta buen servicio”.
Y mencionó, “he visto muchas cosas más tarde, por aquello que ve bastante el que camina, por distraído que sea, y he conocido la cara de casi todas las crisis en varios pueblos, dándome cuenta al fin de que el asiento geológico de los males más diversos era el anotado: los oficios y las profesiones descuidadamente servidos, como la del político mediocre… porque esas son nuestras calamidades verdaderas”.
De ahí la importancia de sumar voluntades para erradicar la deserción escolar, pero la realidad de cada estado es muy diferente, las necesidades en las universidades de provincia son diferentes. Además, se requieren estrategias innovadoras y diferentes a las utilizadas desde hace unas décadas; uno se pregunta, ¿por qué una política educativa irreprochable no ha tenido los efectos deseados?
Todo esto apunta a que: la acción prioritaria de la política educativa mexicana debe ser la formación de recursos humanos y debe fortalecerse la propuesta para desarrollo de la educación superior en provincia, porque es preferible por sus resultados sociales concretos.
Es necesario invertir fuertemente para formar recursos humanos de calidad, y deben impulsarse los cambios para fortalecer la educación de los estados para resolver sus propias necesidades y problemáticas con sus universidades.
Por eso reviste gran relevancia la entrega de becas para evitar bajas a alumnos del bachillerato de la Escuela Superior de Tizayuca, quienes recibieron del rector Adolfo Pontigo Loyola una tarjeta bancaria con el propósito de erradicar la deserción escolar, que forma parte del importante aumento de becas, por las instancias que otorgan apoyos federales y estatales, además, del notable apoyo otorgado por el Patronato Universitario, que coadyuva a que muchos estudiantes puedan continuar con sus estudios que de otra forma se verían truncados.

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