Se cumple una semana de la realización de los comicios para elegir nuevos gobiernos en los 84 municipios del estado de Hidalgo. De este ejercicio electoral el mapa partidista de la entidad se modificó, y muy pronto los palacios de muchos municipios lucirán nuevos colores. Fueron unas elecciones totalmente atípicas debido a las incidencias de la pandemia, que en algún momento estuvieron en suspenso de ser celebradas ante el llamado del propio gobernador a posponerlas. Sin embargo, las autoridades electorales decidieron seguir adelante con el proceso y aunque con nivel de participación menor al 50 por ciento, la gente acudió a las urnas a ejercer su derecho ciudadano al voto.

Aunque la elección fue relativamente tranquila, no puede pasarse por alto que acontecieron situaciones que mostraron el alto grado de polarización política que se vive en el escenario nacional y que también tienen sus expresiones a nivel regional. Particularmente esto fue evidente en la Huasteca, donde como nunca antes se dieron situaciones de amedrentamiento y guerra sucia a unos días de la celebración de los comicios. Algunas de esas situaciones tuvieron expresiones violentas en los municipios de Huejutla y San Felipe Orizatlán, donde hubo gente con actitudes violentas circulando en camionetas por las calles de esas demarcaciones y donde incluso se generaron algunas balaceras en las que afortunadamente no hubo pérdidas que lamentar. Así mismo, en municipios como Jaltocán y Xochiatipan se avizoran posibles conflictos pos-electorales debido a la no aceptación de los resultados oficiales. Por lo tanto, podemos decir que las elecciones en la Huasteca estuvieron marcadas por un gran factor de incertidumbre que demanda la necesidad de replantear la función pública de los próximos funcionarios municipales.

Los alcaldes de esos municipios tienen que ser muy conscientes de la responsabilidad que asumirán en las próximas semanas, ya que llegaron al poder a una región que está experimentando un proceso sociopolítico de cambio que se combina con situaciones que de no tomarse con seriedad, durante los próximos años serán fuente de problemas que están más allá de las disputas electorales. Por esta razón se hace un llamado a impulsar obras que contribuyan a la recuperación de la economía local pero que no sean de relumbrón. En muchas ocasiones los gobiernos municipales quieren dejar huella haciendo bulevares u obras de embellecimiento que al paso del tiempo muestran una muy baja calidad y pocos beneficios para la ciudadanía. Pero como todos sabemos la situación financiera del país es muy complicada, razón por la que los pocos recursos públicos deben de canalizarse a la creación de infraestructura vital para las necesidades básicas de la población, principalmente de las comunidades indígenas. Es fundamental que los pocos recursos se utilicen para desarrollar un programa amplio y estratégico que atienda las problemáticas de abasto de agua, saneamiento, manejo de la basura y de salud comunitaria. Estos temas son centrales para el bienestar de la población y urgentes frente a la coyuntura de la pandemia y para enfrentar las calamidades del cambio climático durante la presente década y que ya están afectando la vida cotidiana de la región.

El año pasado, durante la celebración del foro regional Agua, Biodiversidad y Cambio Climático, organizado por investigadores de la UAEH en coordinación con las autoridades municipales de Atlapexco, distintos actores sociales de la región dieron a conocer las problemáticas de agua, drenaje, basura y saneamiento que viven en sus comunidades, ejidos, escuelas y colonias de municipios como Huejutla, Atlapexco, Yahualica y Huautla. En ese espacio las voces de campesinos y autoridades comunitarias dieron a conocer detalles sobre las siguientes situaciones que están afectando su calidad de vida: pérdida de biodiversidad de sus territorios, poca retención de agua en los ríos, incremento de los incendios forestales a causa de las sequías, modificación de los periodos de lluvia con sus efectos en los ciclos de siembra, desaparición de especies animales y vegetales en montes y ríos, aparición de enfermedades propias de las ciudades como diabetes, cáncer e hipertensión y sobre todo la creciente cantidad de basura que se acumula ya no solo en la ciudad de Huejutla y las cabeceras municipales, sino en las propias comunidades, mostrando el costo ecológico de la adopción de costumbres modernas y del cambio en los hábitos de consumo.

Todos estos factores al paso del tiempo se han acumulado en una presión que puede estar muy próxima a estallar sino se atienden estos asuntos más allá de la filiación partidista. En casi todos los discursos políticos está presente la idea de progreso como prosperidad material, aunque es importante decir que ante la crisis civilizatoria esta idea de progreso ha mostrado sus límites. Por esta razón es que los alcaldes de la Huasteca deben saber que la región es la vulnerable de todo el estado a problemas causados por el cambio climático como lo son el incremento de temperatura, incendios forestales, escasez de agua, afectaciones a la producción de alimentos y a la salud de la población como consecuencia de lo anterior, entre lo que destacan las enfermedades gastrointestinales. Todo esto está perfectamente documentado en el Programa estatal de acción para el cambio climático (Otazo, 2011).

En este sentido las acciones públicas que los gobernantes puedan realizar para atender las problemáticas de agua, saneamiento y salud, serán un gran legado para las poblaciones de sus municipios, un legado de mucho mayor simbolismo que un bulevar, el cambio de la iluminación de la plaza pública o de la entrega de despensas. Desde aquí y de manera respetuosa, se invita a los nuevos gobiernos municipales a atender los problemas locales asumiéndolos como expresión de los problemas más complejos de la humanidad y que se encuentran sintetizados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es más que necesario que sienten las bases para el desarrollo de políticas públicas acordes a la realidad cultural y socioeconómica de sus gobernados, impulsando acciones que se visualicen más allá de las fronteras municipales y que procuren la preservación de los ecosistemas y de las fuentes de agua. Estas acciones tienen que enfocarse al diseño de sistemas de captación de agua pluvial, los baños secos, ampliación del servicio de limpia a las comunidades, la creación del relleno sanitario regional, el impulso al ecoturismo y al desarrollo de sistemas de atención rápida para las necesidades médicas de los miles de pacientes que ante la limitada atención médica que, si acaso llega al segundo nivel, tienen que trasladarse a Tampico, Ciudad Valles, Pachuca, Ciudad de México y Monterrey. En cuanto esto último tal acción es urgente y los alcaldes tienen que actuar colectivamente para gestionar infraestructura médica acorde al crecimiento demográfico de la Huasteca durante el presente siglo. Estos, de acuerdo a nuestro trabajo de investigación, son los factores de atención prioritaria para el bienestar social y de antemano se reitera la disposición a colaborar para emprender acciones significativas en la atención de los temas señalados. Estimados lectores, cuídense mucho ya que estamos entrando a una nueva fase de incremento de los casos del Covid-19, y se prevé que Hidalgo sea de los primeros estados del país donde este incremento se haga presente. No hay que bajar la guardia con las medidas de prevención frente a las calamidades de la pandemia. Hasta la próxima.

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