Ante esta nueva realidad, es indispensable propiciar espacios de comunicación y diálogo que permitan a las comunidades educativas un crecimiento continuo y una reflexión constante sobre lo que acontece; pues la migración al modo online del trabajo presencial, al que nos arrojó el coronavirus (Covid-19), además de cambiar por completo la manera de las interacciones, ha implicado una distribución de tiempo que, sin una disciplina, autocuidado, convicción, redes de apoyo (personales y profesionales), e incluso sin ayuda de las instituciones (si es que las hay) que cobijan a esas comunidades, puede traducirse en lo que ya se ha denominado coronateaching y en un riesgo latente para la salud mental y física de los individuos.

Con todo eso, una de las interrogantes que me surgió a partir de las actuales condiciones es sobre cómo dar continuidad a los proyectos creativos en la danza, entendiéndolos como resultado y evidencia de la formación profesional, y que ahora demandan con urgencia la migración al esquema virtual.

En ese sentido, resulta pertinente abordar los modos de creación y producción a partir de las herramientas y ventajas que da el video y la videodanza, que si bien no es un recurso nuevo en ese campo, sí lo es para muchos de nosotros y se perfila como un espacio-creación-acción de reflexión donde “la posibilidad creativa se vuelve tan amplia que se extiende hacia caminos desconocidos, donde las áreas artísticas se van entretejiendo y generando nuevos lenguajes” (Lachino y Benhumea, 2012, página 18).

En ese contexto, ante la imposibilidad de llevar a cabo funciones presenciales y la necesidad de dar continuidad a las actividades formativas y terminales que implican la presentación de obras coreográficas (que son uno de los requisitos terminales de su educación), como responsable del proceso de titulación en la licenciatura en danza de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y gracias a la colaboración de diversos especialistas y artistas, durante agosto y septiembre llevamos a cabo un seminario de titulación que permitiría a los egresados reflexionar, reconstruir y construir montajes (colectivos e individuales) en función de la nueva realidad.

Los contenidos abordados en el encuentro no solo estuvieron enfocados en las herramientas conceptuales, sino también en las específicas de la danza, videodanza y las artes visuales.

El seminario fue impartido por los especialistas Tanya García, maestra en investigación de la danza, quien trató contenidos en torno a la escritura académica, ética y estética en la danza; Abril García y Miguel Trejo, investigadores de la máxima casa de estudios de la entidad, que charlaron sobre las especificidades de la creación e importancia del guion coreográfico; Yseye Appleton, artista escénico interdisciplinario y coreógrafo, quien gracias a su experiencia en videodanza compartió aspectos históricos, teóricos y estratégicos para la creación desde esa vertiente; Alma Lidia Vázquez, maestra en artes visuales y docente en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que trajo elementos conceptuales con aplicación práctica en la danza y al cuerpo desde las artes visuales, fotografía y videoarte; asimismo, dentro de esas actividades impartí una sesión introductoria que permitiera a los egresados conocer los requerimientos institucionales y las posibilidades de transformación o creación de sus obras a partir de la videodanza o el video registro.

Espacios como esos permiten generar diálogos constructivos, compartir conocimiento entre diversas comunidades dentro del campo dancístico y artístico, así como incidir en las posibilidades creativas y de intercambio que permitan seguir construyendo conocimiento, fortalecernos como comunidades educativas y profesionales.

Lachino, Hayde y Benhumea (2012) videodanza. “De la escena a la pantalla”. México: UNAM. www.academia.edu/9964953/videodanza_de_la_escena_a_la_pantalla.

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