Esferas, pedazo de corazón

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Esferas
esferas

Chignahuapan / Pachuca

Adela realiza hasta mil esferas al día, tarda un promedio de cinco segundos en cada una

En temporada navideña las familias hidalguenses, mexicanas y de gran parte del mundo siguen la tradición de colocar en sus hogares un árbol de Navidad con diferentes elementos como adorno.
Series de luces que representan, en la cristiandad, la luz de Jesús; lazos por la unión de la familia; una estrella para mostrar el camino y esferas que simbolizan los dones de Dios a los hombres.
Estas últimas, populares en muchos lugares, existen de todas formas y colores, y en la región centro del país hay un pueblo que se dedica, durante todo el año, a su realización en más de 200 fábricas y talleres.

El arte del globeador

Adela López Rodríguez, globeadora originaria de Chignahuapan, en la Sierra Norte de Puebla, se dedica a la elaboración de esferas artesanales desde hace más de 15 años.
En su taller, único en la comunidad de Cuautelolulco, realiza con vidrio soplado esferas de diferentes figuras, las cuales vende al centro de Chignahuapan, capital de la esfera, donde turistas nacionales e internacionales adquieren las artesanías para su uso o comercialización.
Adelita, como también la llaman sus familiares, realiza hasta mil esferas al día con un promedio de cinco segundos en cada una, ella comenzó a los 17 años en una fábrica, cuando la señora Eulalia le enseñó en menos de 15 días el arte del globeador.
Como globeadora, nombre de quien trabaja el vidrio soplado, en su taller realiza con un soplete de gas y varillas de vidrio, tradicionales esferas de todas formas y tamaños, desde pequeñas como una canica, hasta del tamaño de un melón.
La varilla de vidrio se funde con la lumbre, se sacan pequeños bulbos y se vuelve a calentar, se le va dando vuelta suavemente para que el bulbo se caliente más y después se sopla para formar la esfera.”
Una vez que tienen la esfera formada, con una piedra filosa cortan el excedente por donde se sopló, la rellenan en algunos casos de plumas, pelo de ángel u otros materiales, y colocan el casquillo de donde colgará del árbol o adorno.
Cada esfera generalmente pasa por cinco procesos, globeo, como el que realiza Adela; metalización, pintura, decoración, encasquillación y empaque.

El gusto

A pesar de sufrir algunos accidentes como quemaduras y picaduras con la varilla del vidrio, Adela se siente contenta con el trabajo que realiza.
“Es algo que me llama la atención, es una artesanía que desde que la vi quise aprender a hacerla, me gusta…es muy bonito.
“Es un orgullo ver que a las personas les guste lo que uno realiza, y se lleva uno bastante tiempo, todo un año que espera uno a que vengan a ver lo que uno realiza.”
Para Adela, además de la entrada económica que representa para ella y su familia, la elaboración de esferas es una gran pasión que desearía heredar a sus hijas.
“Lo más bonito es ver el trabajo realizado, me apasiona hacerlas, es algo que me nace.”
Finalmente, Adela invitó a los lectores a comprar esferas hechas a mano en Chignahuapan.
“Vengan a comprar artesanías, a veces se nos hace caro el producto, pero es todo un año el que requiere el trabajo para que vengan a conocerlo, aunque sea sencillo es artesanal.”

No se fijen
en el precio, porque en lo que uno hace deja su corazón, todo en ese trabajo, lo hace uno con emoción
Chignahuapan, Puebla se encuentra al norte del estado, a cerca de hora y media de Pachuca y tres horas de la Ciudad de México

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Egresado de la UAEH, aprendiz de alquimista, o sea de reportero. Vagabundo de la vida y redactor en construcción. Amo el periodismo y la radio ninguno más que el otro. @davidpadillacor