En un mundo ideal, la tecnología aplicada a las ciencias de la salud debería permitir llegar a los seres humanos a ser adultos mayores con buena salud, sin embargo los nuevos conocimientos, técnicas y materiales no han sido suficientes para evitar que las personas pierdan dientes conforme pasa el tiempo; la prevención de procesos patológicos como caries y la enfermedad periodontal debe ser el inicio para que las personas eviten perder dientes, ya que eso trae como consecuencia una serie de afectaciones que favorecen la presencia de otras enfermedades sistémicas.
Masticación puede entenderse como un conjunto de actos que son el inicio del proceso de digestión de los alimentos que ingerimos, entre los cuales podemos destacar corte, desgarramiento, trituración y amasamiento. Algunos autores la han definido de manera científica como la actividad de degradación mecánica de los alimentos cuyos fragmentos son unidos por la saliva, obteniéndose un bolo alimenticio apto para ser deglutido, de esas definiciones podemos ver la gran importancia que tienen en la salud general de los individuos los dientes.
Cada uno de los dientes tiene una diferente función en el proceso de la masticación y se les divide en cuatro grupos de acuerdo con su posición, forma y función: los incisivos son los dientes superiores e inferiores, son aquellos que se encuentran inmediatamente detrás de los labios y, además de ser como muchos los conocemos, nuestra carta de presentación al mostrarlos al sonreír, también cortan los alimentos; los caninos o colmillos, como se les conoce popularmente, perforan y rasgan los alimentos; los premolares, que para identificarlos son los que se sitúan inmediatamente después de los caninos, son dos y son parecidos a los molares pero de tamaño más pequeño, estos dientes inician el proceso de trituración; por último, los molares o muelas, que son los que trituran y amasan los alimentos.
Como hemos leído, cada uno de los dientes tiene una función determinada en el inicio de la digestión y es un error pensar “no importa que se pierda una muela, al fin y al cabo no se ve”. La masticación o acto masticatorio puede dividirse en tres momentos distintos: incisión, en donde entran en función los dientes anteriores (incisivos y caninos), hacen el corte y la dilaceración de los alimentos para que estos puedan ser introducidos en la boca; trituración, en donde los premolares juegan su papel en movimientos mandibulares de apertura y cierre, y los alimentos son transformados en pequeños pedazos; y por último la pulverización, que es realizada por los molares, en donde el bolo alimenticio se prepara para la deglución.
Perder un diente significa disminuir la eficiencia masticatoria, por lo que se tiende a dar preferencia a alimentos blandos y en muchas ocasiones pobres en nutrientes adecuados, provocando deficiencias nutricionales que comprometen la salud integral del ser humano. Se ha publicado en revistas científicas que hablan del tema, que personas con ausencia de dientes normalmente poseen problemas alimenticios y apenas 17.5 por ciento de las personas de adultas mayores puede masticar carnes y frutas consistentes.
Se sabe que con el aumento de la edad el ser humano disminuye la secreción de los jugos gástricos, de ahí que la formación de un bolo alimenticio adecuado en la cavidad bucal es fundamental para una correcta nutrición.
La prevención de enfermedades y el tratamiento rehabilitador de la boca y sus estructuras deben ser realizados por profesionales que sepan transmitir la importancia de mantener en salud estas estructuras anatómicas, asimismo profesionales comprometidos con la salud general de sus pacientes. La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, a través del Instituto de Ciencias de la Salud y su académica de odontología, en el afán de contribuir en la concientización de la población sobre la importancia de mantener la salud bucodental, abre las clínicas de atención a la población con precios bajos y tratamientos supervisados por profesionales, y así mejorar la salud bucodental de la población.

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