Cuestionado por reporteros, el gobernador Omar Fayad Meneses reflexionó sobre la pertinencia de celebrar con un espectáculo masivo la fiesta del Grito de Independencia. Sin descalificar la pregunta, el mandatario invitó a pensar a sus interlocutores sobre los 13 millones de pesos que gastó el gobierno estatal durante la pasada noche mexicana, con objeto de contratar grupos musicales y conductores con altos niveles de popularidad entre las masas. Fayad planteó que el único objetivo de traer un espectáculo masivo a la plaza Juárez de Pachuca es llevar una fiesta en la que la gente “esté bien, contenta de su grito de Independencia y pueda ver un espectáculo que de otra manera no podría”. Este debate no es nuevo. Acaso donde más se ha discutido este tema es en la Ciudad de México, donde el gobierno local, desde los tiempos de la jefatura de Andrés Manuel López Obrador, ha traído artistas de talla internacional justamente bajo el argumento de llevar espectáculos que mucha gente no vería si no fueran gratuitos. El actual jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera trajo hace unas semanas, al Zócalo capitalino, nada menos que a Roger Waters, fundador de una de las vacas sagradas del rock: Pink Floyd. No obstante, en la capital mexicana el debate ya se enfrió porque ya se volvió una tradición este tipo de megaconciertos en la principal plaza del país. Pero en Hidalgo cada año el debate renace al enterarnos de cuánto invierte el gobierno estatal en la fiesta, teniendo tantas necesidades en todas sus regiones. ¿Tiene razón Fayad al argüir que la gente merece pasarla bien aunque sea una vez al año al observar a sus artistas favoritos de manera gratuita? Depende el enfoque. El analista crítico dirá que traer a músicos y/o cantantes populares es pan y circo. Quizá haya quien piense que llevar a cantantes o músicos populares al escenario de la plaza Juárez es una excelente idea para disminuir el descontento y frustración social. Usted, lector, ¿qué postura cree sea la más acertada? De filón. En Pachuca y Mineral de la Reforma las dificultades financieras apenas empiezan. En el gobierno capitalino la alcaldesa Yolanda Tellería dijo que no hay recurso programado para cumplir con el aguinaldo de sus trabajadores. Así que su gobierno está enfocado en ahorrar y cobrar impuestos para lograr juntar 54 millones y así costear la prestación de sus trabajadores.

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