Depeche Mode es de esas bandas que no necesitan presentación: 36 años de carrera, más de 10 álbumes, multilaureados por la industria musical, llenaestadios consolidados, favoritos de varias generaciones… Cada que escuchamos el rumor de un nuevo material discográfico de este trío paramos la oreja y con Spirit, su hijo musical número 14, no podía ser la excepción.
Esta producción representa el quinto álbum de la agrupación durante el nuevo milenio así como un capítulo más de aquella reinvención iniciada con el titubeante Exciter (2001) y que encontró su punto más álgido con Playing the angel (2005). Sí, es probable que los mejores días del proyecto compuesto por David Gahan, Martin L Gore y Andrew Fletcher estén en el pasado, pero el trío inglés aún mantiene el halo sombrío pero elegante que los hace sumamente atractivos tanto para los fans como para los no iniciados en su arte.
Así las cosas, Spirit se presenta como un álbum sobrio, oscuro, muy ambiental pero con letras que verso a verso se van tornando subversivas. Mientras su antecesor Delta machine (2013) resultaba a momentos una potente celebración a la vida, este nuevo material exacerba los instintos más oscuros de nuestra naturaleza sin la necesidad de caer en el mal gusto o en el exhibicionismo.
“Where’s the revolution?”, primer corte de este álbum, es una profunda reflexión al contexto mundial en el que vivimos: gobiernos de extrema derecha, desconocimiento del otro, crisis económicas… sin embargo, Depeche Mode tiene para todos: tanto para el fanático de líderes superficiales como para el anarquista que ni siquiera sabe qué significa el término.
“Poison heart”, por su parte, es una epístola sobre la autodestrucción. Algunos podrán decir que es una representación de aquellas relaciones que resultan un combo amor-odio, pero con Gore, Gahan y Fletcher la respuesta no siempre es tan sencilla, menos cuando se está tan cerca del filo de la navaja, el veneno tan cerca de los labios o el corazón a punto de estallar de decepción sin que nadie nos obligara a hacerlo.
Pero si lo tuyo no son las historias que terminan mal, tenemos “So much love”, donde la atrocidad no puede con un amor propio tan valiente que es capaz de aventarse a la nada, o mejor aún, recobrar la espiritualidad tras la pérdida, el dolor y el abuso. Y si no lo creen, pregúntenselo a Gahan, perdido durante la última mitad de los 90 entre sus demonios internos.
Pues bien, Depeche Mode es de esas pocas agrupaciones que nunca ha publicado un disco malo y su decimocuarta producción no es la excepción. Si bien Spirit no es tan espiritual como dice ser (en ese rubro le gana con creces Delta machine) además de tornarse monótono a la mitad, lo cierto es que estamos ante una placa bien trabajada y que rescata de buena manera ese estilo oscuro que el trío de Essex había aminorado. Depeche Mode ha recobrado el espíritu, ahora toca el turno a nosotros.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.