El avance y el retroceso están vinculados al papel que las universidades deben tener en el desarrollo cultural, económico y social de los países, en donde cobra relevancia la virtud cívica, la docencia innovadora y, de manera especial, el incremento de los vínculos de las universidades con la sociedad. Por ello, quizá valga la pena recordar las palabras de Cicerón respecto de la virtud cívica, “no nacemos solo para nosotros, sino que la patria reivindica una parte nuestra”.

En efecto, la virtud cívica y la voluntad de trabajo conjunto, deben permear y formar un amplio consenso, porque la gran mayoría de los ciudadanos esperan ese avance de la virtud cívica y desarrollo conjunto por el bien del país y sus habitantes, para poder alcanzar el camino del éxito; además, deben ser inculcadas desde temprana edad. En ese contexto, la educación media imbuida en virtud cívica es muy importante porque prepara a los jóvenes para su entrada al mundo laboral y su acceso a la educación superior, desde luego, con base en el mérito académico como sucede desde hace siglos para acceder a las más prestigiosas escuelas de educación superior. Por ello, la educación media busca dar igualdad de oportunidades a los jóvenes de todos los niveles socioeconómicos, y ello depende, en gran medida, de las capacidades de infraestructura y de la calidad educativa.
Por otro lado, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola, en la reciente ceremonia de entrega de certificados de bachillerato, dijo que en el país existen 17 mil 400 planteles que ofertan bachillerato, de los cuales 3 mil 47 están en el padrón de buena calidad y solo 59 de esos cuentan con el nivel uno, y cinco de ellos pertenecen a la máxima casa de estudios de la entidad.

En ese contexto, el rector de nuestra máxima casa de estudios, la UAEH, agregó: “La universidad cuenta con 120 programas educativos que permiten tener estancias académicas en las instituciones de educación más importantes del mundo, y está posicionada entre las mejores cuatro universidades del país y entre las 72 instituciones de educación superior pública en Latinoamérica”, fruto del trabajo permanente, por lo que previó que será una realidad el sueño de que en 2035 la Autónoma de Hidalgo esté entre las 500 mejores del planeta.

Finalmente, existen retos enormes a futuro para lograr mejores condiciones de la ciudadanía, pero el antídoto en muchos casos es la educación con sus instituciones de educación superior, que son garantes de bienestar genuino para la sociedad y cargado, a decir del rector Pontigo Loyola, del “espíritu universitario, aquel en que la esperanza se transforma en trabajo e incansable lucha por defender la libertad… nosotros, los universitarios, somos la conciencia y la crítica cuando la irracionalidad y el error pretenden dominar nuestro tiempo”.

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