Estado laico y aborto legal, fundamentales: CDD

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El jueves, en las instalaciones de la Fundación Arturo Herrera Cabañas, la Academia Hidalguense de Educación y Derechos Humanos (Acaderh) conmemoró su décimo aniversario con la presentación de los resultados de la Encuesta sobre Violencia hacia las Mujeres en el Área Metropolitana de Hidalgo.

Sobre la despenalización de la interrupción del embarazo, la encuesta establece que 57 por ciento de las mujeres de Pachuca y Tulancingo está de acuerdo con que se liberen las causales.

Este evento contó con la participación de Aidé García y Maribel Luna, integrantes de la organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), quienes en entrevista para Libre por convicción Independiente de Hidalgo, compartieron parte de su experiencia dentro de su búsqueda por transformar a la Iglesia católica, la institución religiosa con mayor cantidad de adeptos en nuestro país.

¿Cuál es la misión de CDD?

Maribel: Con 22 años de labor en México, trabajamos en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y jóvenes, en específico el acceso al aborto legal y seguro, con la particularidad de una perspectiva ética, católica y feminista. Además, defendemos el Estado laico, que es eje fundamental de nuestra tarea.

¿Catolicismo y feminismo implican disparidad?, si es así, ¿cómo la resolvieron?

Aidé: Para nosotras no hubo problema en esta cuestión. Nuestra propuesta de trabajo tiene base en la teología feminista. Sin embargo, desde afuera encontramos quienes tuvieron conflicto con que nos definiéramos como tales.

Dentro del movimiento también encontramos resistencias ante nuestra posición pública y política, sin embargo, ésta nos ha caído muy bien en términos de la defensa de los derechos de las mujeres y la exigencia que hacemos al interior de la Iglesia: libertad de consciencia, la consideración de las mujeres como sujetas de derecho.

Nos parece que la reivindicación de ambas identidades es importante y hemos logrado este vínculo, pues ahora tenemos mayor reconocimiento.

¿Han sufrido algún tipo de violencia debido a su posicionamiento?

Aidé: Hemos recibido descalificaciones por parte de jerarcas católicos y grupos conservadores porque los temas se polarizan. Entonces, cuando se ve la incidencia de nuestra propuesta y decimos a la gente que la libertad de consciencia le pertenece, estos sectores nos dicen “ustedes no son católicas”.

A pesar de ello, la descalificación no es hacia nuestro argumento, sino a nuestra persona. Muchas personas desde la Iglesia, reconocen y valoran la contribución porque propicia la reconciliación entre ellas y la institución.

En México, el movimiento de derechos humanos surgió desde la Iglesia progresista, esa que los defiende desde la realidad de las personas, es con la que nosotras trabajamos.

Además de la implicación legal del aborto, ustedes buscan una despenalización social y de la consciencia, ¿cómo abordan esta lucha?

Maribel: Parte de nuestro trabajo es informar a la feligresía sobre los principios de la tradición católica. Uno de ellos es la libertad de consciencia que empata con el libre albedrío.

Así se afirma que cada mujer tiene la libertad de elegir lo mejor para su vida. Dentro de esta tradición nunca hubo una sola postura.

El Código de Derecho Canónico (1983), que rige a nuestra Iglesia, establece en el canon 1323 excluyentes, es decir, razones por las cuales las mujeres que abortan no son excomulgadas, entre ellas: cuando existe miedo, si no ha cumplido 16 años o para evitar un grave perjuicio.

Es necesario que no se culpabilice a quien toma esta decisión, sino que las mujeres se empoderen, liberen sus consciencias y la sociedad acompañe.

Aidé: Parte de nuestro trabajo es difundir esta información. Si ésta no se brinda es porque se promueven otros argumentos que tienen que ver con la sexualidad y con que la Iglesia, de origen, es misógina y machista.

A lo largo de la tradición, a las mujeres se nos ha dejado en el papel de la reproducción, sin decidir sobre la sexualidad o el placer, y eso no lo van a decir los curas, lo tenemos que decir nosotras.

¿Cuál es su motivación para realizar esta labor?

Maribel: El compromiso con los derechos de las mujeres. Como jóvenes nos encontramos con nuevos desafíos, pues ahora que los derechos están logrados debemos defender su plena garantía.

La mayoría de los jóvenes queremos un mundo distinto, donde podamos ejercer decisiones sobre sexualidad con libertad. La transformación social y cultural es necesaria.

Aidé: Yo creo que a las mujeres nos mueve todo. Me definí feminista hace casi 40 años, y sin conocer las teorías supe que defender los derechos de una misma es defender los derechos de todas, esto es luchar por mejores condiciones de vida en muchos sentidos.

Esta propuesta relativa al reconocimiento de la autonomía de las personas hace conjunción con el tema de la consciencia de las mujeres, en el que insistimos porque creemos que hemos vivido con una consciencia manipulada desde el poder y los poderes.

Trabajar por desmitificar no es fácil, en la organización llevamos 22 años, pero a muchas nos ha llevado la vida. Entonces la convicción es trabajar por este cambio de consciencia para todas las personas. La verdad es que estar en esta lucha también es un privilegio.

¿Qué recomiendan a la sociedad y organizaciones que apoyan esta transformación?

Maribel: Que con información y atención a la realidad de los tiempos, la sociedad se involucre, no solo con la despenalización legal, sino social y de la consciencia. Nos mueve querer realidades diferentes.

Como ciudadanas queremos legislaciones y políticas públicas libres de la injerencia católica; la prevalencia del Estado laico, que garantiza los derechos, donde la sociedad respeta y la Iglesia no interviene.

Aidé: Una sociedad que no entiende por lo que pasa una mujer violada y la obliga a seguir un embarazo no deseado, es terrible y es injusta. Eso pasa, se les dice “estás ahí porque te gusta”, cuando son maltratadas, porque no se entiende que a veces una mujer no encuentra salida. Somos culpabilizadas de todo, si te embarazas “fue por irresponsable”, si sufres violencia “es porque te gusta”.

Me parece que tenemos un gran trabajo qué hacer para cambiar estas formas de pensar. Una de las cosas más importantes por hacer es solidarizarnos entre nosotras, siempre he dicho que las mujeres compartimos la misma historia. Hemos aprendido que tenemos que estar siempre en rivalidad; cuando cerremos filas, la cosa va a cambiar un poquito.

Otro punto fundamental es la laicidad, porque garantiza el reconocimiento de todas las formas de pensar, no sólo la que alguien busque imponer; esto implica que funcionarios y funcionarias generen leyes no a partir de su fe religiosa, sino desde el reconocimiento de la pluralidad.

¿Observan cambios en la participación de las mujeres respecto a estos temas?

Aidé: Me parece que cada vez somos más, que crecen los grupos de mujeres organizadas, como 24 A o Las Constituyentes; existe un grupo de jóvenes que trabaja en el proceso de “desprincesamiento” de las niñas, que es una contribución muy importante. Yo hago un reconocimiento a todas estas manifestaciones que hoy contribuimos al cambio de la sociedad.

Maribel: Es necesario decir que existe un movimiento fuerte. En la Encuesta Nacional de Opinión Católica 2014 se demuestra que la feligresía tiene expectativas de cambios al interior de la Iglesia.

Hay nuevas identidades y se plantea un discurso que históricamente no se había dado, por ello invitamos a las personas a conocer nuestro trabajo, y a que las mujeres sepan que no están solas. Somos muchas las que exigimos el respeto y la garantía de nuestros derechos.

La Iglesia, de origen, es misógina y machista.
A lo largo de la tradición, a las mujeres se nos ha dejado en el papel de la reproducción, sin decidir sobre la sexualidad o el placer, y eso no lo van a decir los curas, lo tenemos que decir nosotras”

Aidé García
Integrante de CDD

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