Hoy, los académicos nos cuestionamos cómo definir a la izquierda en la actualidad. Es claro que ya no puede ser aquella que cree en el socialismo, pues este cayó con el muro de Berlín, por lo tanto, su referente económico cambió, la izquierda no tuvo otra que transformarse y adaptarse al mercado y a la competencia entre los partidos políticos.

En este sentido, cuál serían ahora las banderas de un partidos de izquierda, retomando la vieja ideología, estos ya no pueden estar dirigidos solo a la clase obrera, pues esta es una de varias, así que ahora su discurso es a las clases desfavorecidas económicamente hablando.

En consecuencia, su lucha debe ser por mejorar la igualdad económica de la población, o por disminuir las brechas económicas entre ricos y pobres, en otras palabras, no permitir que 30 familias concentren la mayor riqueza de un país, mientras que más de 50 por ciento de la población sea pobre.

Un partido de izquierda debe encabezar un gobierno que apoye a los sectores minoritarios y/o vulnerables: ancianos, jóvenes, discapacitados, mujeres, LGBT, indígenas, diferentes religiones, es decir, debe salvaguardar y proteger la pluralidad cultural y fortalecer los derechos diferenciados de estos grupos, para que ellos puedan desarrollarse.

Otra de la banderas que debe tener un partido de izquierda es un crecimiento económico sostenido, para ello debe dar un gran impulso a una educación de calidad y a la ciencia; ello sin dejar atrás el apoyo al campo como actividad básica del desarrollo económico.

Bajo esta breve descripción de lo que es un partido de izquierda, hay que aclarar que modelos puros no existen, sin embargo, se evalúa qué tan alejado o cercado está a este un gobierno de un partido de izquierda; me pregunto, si Morena se está comportando como un partido de izquierda. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene nueve meses, en estos meses, ha generado becas a diversos sectores sociales vulnerables, está trabajando en modernizar y construir refinerías, está tratando de revertir el problema tan serio de inseguridad pública que viven las y los mexicanos, también está construyendo más universidades, tampoco hay que olvidar que está cumpliendo con una promesa de campaña: revertir la reforma laboral o educativa que promovió el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Los elementos antes señalados lo hacen un gobierno de izquierda, sin embargo, hay quien diría que está privilegiando a un grupo de empresarios, en este sentido, es muestra de la relación que se está entablando entre un partido de izquierda y su contraparte económica: el libre mercado, esta relación debe ser pacífica y moderada, pues si un gobierno de izquierda se enfrenta con el capital este se sale del país y lo que sigue es una crisis económica, y más en económicas tan débiles y dependientes como es la mexicana.

Por lo anterior, considero que a nueve meses de gobierno, aunque la violencia no ha disminuido y el crecimiento no ha sido lo que AMLO prometió en campaña, este partido está trabajando. Me sorprende la crítica de algunos medios de comunicación a la labor del nuevo presidente, esperemos que esta posición de rendición de cuentas esté presente también cuando gobiernen partidos de derecha o de centro.

Así que aunque no sea la cuarta transformación ni económica ni política del país, sin embargo, considero que Morena está trabajando e intenta cambiar la educación, la desigualdad y la economía del país, en este sentido, el Grito de Independencia que dirigió el presidente Andrés Manuel a la nación fue un reflejo que estamos viviendo una nueva forma de gobierno: austero, haciendo a la historia partícipe de la realidad, donde las y los mexicanos en general sí estamos presentes en el gobierno.

Por lo anterior, puedo afirmar que estamos viviendo una izquierda moderna, la cual no tiene otra que sobrevivir con el capitalismo y con la legitimidad electoral.

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