Principalmente, en las elecciones a nivel estatal se está viviendo algo que nunca hubiésemos imaginado años atrás, panistas como candidatos del PRI o de Morena, priistas candidatos del PAN o de Morena, y perredistas aliados con el PAN o de candidatos con Morena. Esta esquizofrenia política me hace preguntar sí los partidos políticos están en crisis, la respuesta es compleja y deja ver un sí, pero también un no.
La respuesta del no, es porque se les nota mucha movilidad política, están dinámicos en sus campañas electorales, en las redes sociales, en los medios de comunicación; están dejando ver una vida agitada y con energía en estas elecciones. Pero además, hay un pragmatismo nunca antes visto en México: ya no importa tanto la militancia, ni los años en el partido, sino el éxito electoral y la continuidad del grupo político que dirige al partido.
Ahora, esta esquizofrenia política también deja ver una crisis al interior de los institutos políticos, o por lo menos de aquellos con presencia nacional, en el sentido, que no se han respetado, o con muchas dudas, los procesos de elección de sus candidatos; en contraparte, ha prevalecido la autoridad central, imponiendo a quienes consideran los más adecuados sin importar si son de otros partidos o de ninguno. En consecuencia, muchos líderes molestos por esta forma de elección, han dejado a sus partidos donde habían militado por años y han buscado nuevas opciones políticas sin importar la ideología; por tanto, hoy vemos líderes del PRI en el PAN o en Morena, del PAN en Morena o en el PRI, del PRD en el PAN o en Morena. En otras palabras, los partidos hoy están dejando ver que no importa la militancia, ni el trabajo en el partido, ni la ideología, sino que se busca al candidato que pueda ganar y beneficiar a la élite partidaria en turno, sin importar de donde venga.
Ante ese contexto, donde los partidos políticos dejan ver un gran dinamismo en la lucha electoral y, a su vez, están sufriendo cambios al interior que los puede llevar a una crisis a mediano plazo; me cuestiono si esto traerá beneficios al electorado, y creo que sí, pues debido a que ahora muchos actores políticos se movieron de su partido, el electorado, antes de ver el partido, ahora prefiera analizar al candidato. De hecho, los priistas con su candidato presidencial es el más claro ejemplo, pues se vende la imagen de que hay que valorar al actor no al partido, ya que tiene diversas atribuciones. Entonces, esta nueva realidad que se vivirá en las elecciones de 2018, puede ayudar para que los ciudadanos voten más por el candidato y su trayectoria, sin importar el partido político; esto puede abrir nuevas posibilidades de comportamiento electoral de los mexicanos.
Así que, estamos ante una nueva era, en donde los partidos políticos están siendo más verticales en sus decisiones, y la finalidad no es el respeto a los estatutos, sino garantizar el éxito de la élite que está dirigiendo el partido, sin importar las consecuencias con los militantes y sus liderazgos. Pero esta nueva realidad electoral en México puede motivar a que el electorado vea que lo que importa no es el partido sino la trayectoria del candidato, y creo que esto puede ser favorable, pues podría ayudar a que lleguen mejores perfiles en la política, o ¿usted qué opina?

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