El niño desde su nacimiento recibe estímulos externos y hay que dar seguimiento a una estimulación desde temprana edad.
La estimulación temprana es el conjunto de acciones que potencializan al máximo las habilidades físicas, mentales y psicosociales del niño.
La estimulación temprana hace referencia a toda aquella actividad de contacto o juego con un bebé que propicie, fortaleza y desarrolle adecuada y oportunamente sus potenciales.
Los objetivos de esta estimulación son desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas emocionales y sociales. Reconocer y motivar el potencial de cada niño en particular es de suma importancia para poder buscar estrategias que apoyen su crecimiento y desarrollo.
Se estimula a un bebé cuando se ayudan a desarrollar todos sus sentidos, lo cual aumenta el control emocional, proporcionándole al niño una sensación de seguridad y goce; también se amplía la habilidad mental, que le facilita el aprendizaje ya que desarrolla destrezas, para estimularse a través del juego libre, del ejercicio de la curiosidad, la exploración y la imaginación.
El primer año de vida es muy importante, ya que constituye la base de la pirámide del desarrollo y del conocimiento del ser humano, siendo el juego la primera herramienta para estimular a bebés e infantes los primeros años de vida.
La estimulación se concibe como un acercamiento para comprender y conocer al bebé, ampliando su potencial de aprendizaje.
Cuando hablamos de crecimiento en el niño, esto significa el aumento en tamaño y el desarrollo es el resultado del perfeccionamiento de las funciones que van desarrollándose como resultado de la exploración que realiza ante su medio a través de la adquisición de destrezas y habilidades motoras, de lenguaje, de conocimiento y sociales. Estas cuatro áreas son importantes en su estimulación, por lo que hay que habilitarlo en cada una para que exista aprendizaje.
El área motriz se refiere a la habilidad que se va adquiriendo con los movimientos delicados en el motriz fino como el de pinza, para tomar un objeto pequeño con los dedos, hasta llevar a cabo una actividad más compleja como pintar, abrocharse botones o zapatos, motor grueso como caminar y subir escaleras.
En el área de lenguaje hay que ir familiarizando al niño con este, hay que hablarle mientras se baña, come, juega, ya que el niño aprenderá a comunicarse con el medio ambiente y habrá desarrollo cerebral e inteligencia.
En el área del conocimiento el niño comprende, relaciona, se adapta a nuevas situaciones, haciendo uso de su pensamiento e interacción, ya que necesita desarrollar niveles de pensamiento para razonar y poner atención, por lo que se requiere de experiencias que viva para poder evolucionar. Otro aspecto importante es estimular el desarrollo intelectual del niño para percibir objetos a través de los sentidos.
El área social se refiere a la socialización que tiene el niño con su alrededor. Facilita las relaciones con otras personas, principalmente con los padres y posteriormente con personas cercanas.
En cuanto al área emocional, se refiere a las experiencias afectivas que el niño va teniendo en su crecimiento y desarrollo y en donde la participación de los padres es de suma importancia para brindarles seguridad, cuidado, atención y amor, permitiéndoles expresar sus sentimientos para ser en el futuro personas independientes y autónomas.
Las formas de estimulación son múltiples y van desde varios puntos de vista, utilizando algunos sentidos como el olfato, visual, auditivo, táctil y el gusto. La musicoterapia en los niños representa la mejor actividad cerebral, por lo que hay que tomar en cuenta la música suave.
Existen programas específicos de acuerdo con la edad del niño para poder desarrollarlos y desde el contacto piel a piel, el diálogo, móviles de colores llamativos con sonidos y a través de los movimientos. Cuando el niño va creciendo se buscan otras estrategias como mantener el equilibrio, caminar, identificación de colores, desarrollar pensamientos con la concentración, motricidad fina más perfeccionada, jugar, identificación de objetos, habilidades manuales, juegos de memoria, lecturas o deporte. Todo esto significa un factor determinante en la personalidad del niño.

¿Por qué recibir estimulación temprana?

Porque perfecciona todos los órganos de los sentidos, especialmente con la percepción visual y auditiva.
Fomenta lenguaje y comunicación, mejora la interacción social, fomenta la creatividad e imaginación, desarrolla la concentración y la atención, así como las actividades intelectuales, y además agiliza las capacidades físicas, mentales y sociales. Crea personas independientes y seguras.

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