Nuestro país sufre una auténtica epidemia de obesidad. En noviembre de 2016 el Consejo de Salubridad General declaró la alerta epidemiológica debido a los niveles de obesidad y diabetes registrados en el país. Según el Inegi, entre 2006 y 2015 fallecieron 1.71 millones de personas por causas asociadas a la sobrealimentación. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (Ensanut MC 2016), de 2012 a 2016 el consumo de alimentos que tienen un impacto negativo en la salud de niñas y niños de cinco a 11 años incrementó. Consigna el estudio que 81.5 por ciento de infantes en ese segmento de edad había consumido regularmente bebidas azucaradas no lácteas, 61.9 por ciento botanas, dulces y postres y 53.4 por ciento cereales dulces. Por eso resulta trascendente la labor que hacen la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), instituciones que auspiciaron el documento denominado EduSanut. Educación en salud y nutrición en escuelas primarias. Los proyectos formativos como estrategia innovadora de planificación didáctica que desarrolla una investigación que provee una estrategia para combatir el sobrepeso y la obesidad en escuelas públicas. El estudio se enfocó en hacer una investigación en escuelas públicas de Tula, donde encontraron que cinco de cada 10 niños, de entre seis y 12 años, tienen un índice de masa corporal mayor al recomendado. El estudio no solamente describió un problema grave, sino que también efectuó un plan para contrarrestarlo. El resultado en Tula es muy ilustrativo de los alcances que puede tener una estrategia fundada en un equipo de trabajo multidisciplinario y científico. En ese caso, el equipo de investigación de la UAEH aplicó la estrategia en tres colegios públicos. En los planteles intervenidos se controló y, por lo tanto, se redujo el sobrepeso y la obesidad en niños y niñas, mientras que, en los que no se aplicó ninguna atención los niveles de ingesta de calorías se duplicaron, así como el sobrepeso. Con esos resultados tenemos este escenario: sabemos cuál es el problema y qué consecuencias tiene. También sabemos cómo combatirlo. No obstante, las instancias gubernamentales que podrían apoyar esta estrategia que implica, por ejemplo, capacitar a los concesionarios para proveer a estudiantes porciones saludables de comida y refrigerios más saludables, no lo hacen. Si se trata de una epidemia de salud pública, ¿qué esperan los gobiernos y las instituciones de salud pública para unirse con quienes ya saben cómo combatirla? De filón. La toma de protesta de Asael Hernández como dirigente del PAN fue empañada por una manifestación de simpatizantes del diputado Cipriano Charrez, quienes muy al estilo Asael, le hicieron saber su inconformidad ante el rumor de que podría desconocerlo como coordinador de los diputados panistas. El que a hierro mata…

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