Asael Ortiz Lazcano
Centro de estudios de población

Para muchos investigadores del Burnout o estrés crónico, uno de sus resultados indica que la docencia, al igual que los médicos, enfermeras, psicólogos y personas que laboran en la administración pública, son los más afectados por estos problemas. El estrés y el síndrome de Burnout son fenómenos entendidos como conexos pero diferenciados de manera importante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para un determinado evento. Es decir, con el estrés el organismo activa la alerta biológica de la supervivencia. Actualmente sabemos que el estrés es una reacción que genera el organismo como un medio de defensa, originado por múltiples factores, por ejemplo, exceso de trabajo, problemas laborales, el evento de una pandemia o epidemia, hasta cosas menores como puede ser presentar un examen o hacer una presentación oral, pasando por preocupaciones familiares, laborales, sociales, entre otras muchas.

Para la Asociación Americana de Psicología (APA) el estrés es una enfermedad emergente que cada año incrementa, es una pandemia silenciosa y mundial que afecta ligeramente más a mujeres que a hombres. Se estima que en América Latina, el estrés laboral es un factor psicosocial de los más altos en el mundo, originado por las mayores exigencias laborales, menos prestaciones en los empleos y fácilmente las personas están en riesgo de perder su trabajo. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dadas las condiciones de deterioro laboral actual, el escenario en el mundo especialmente para los jóvenes y las mujeres es muy complejo, cada vez hay más trabajo a distancia, crecen los freelancer, los coworker, otra situación grave es que la población que trabaja en la informalidad alcanza entre un 60 y 70 por ciento de la población activa.

El Burnout es un tipo de estrés crónico pero asociado a la actividad laboral de forma específica, los sufren quienes profesionalmente tratan con muchas otras personas, por ejemplo, médicos, docentes, trabajadores de la burocracia, psicólogos, entre otros. Es un agotamiento emocional, un proceso de despersonalización que tiene como resultado una escasa realización personal, llega a generar indiferencia en el propio trabajo y con las personas del círculo del afectado, pero dependencia de la fuente que genera el propio Burnout. El término utilizado en español es estar quemado por el trabajo.

Estudios recientes indicaron que el estrés cuando se hace crónico produce problemas de salud mental. Investigaciones médicas han demostrado que el estrés produce temores, ansiedad, depresión, afectaciones en el sueño, la alimentación y en lo fisiológico, por ello se ha consensuado que el estrés crónico es un sinónimo del Burnout. Este, antes de ser crónico es curable, al hacerse crónico y denominarse Burnout no existe manera de eliminarlo por completo. Al transformarse en crónico (Burnout) afecta tanto al individuo como la organización donde labora, a la familia donde pertenece, a los seres que le rodean. Como se ha mencionado, los problemas van desde dificultades emocionales, ansiedad, impotencia, una actitud negativa, apatía, conducta agresiva, dependencia al alcohol, a las drogas o problemas familiares, incluyendo enfermedades cardiovasculares, problemas de inmunología, alteraciones sexuales, digestivas, musculares, entre otros.

Incluso la organización donde labora el estresado recibirá los impactos negativos como puede ser la calidad asistencial, el ausentismo laboral, la tendencia al abandono del trabajo, el aumento de los conflictos interpersonales, entre otras dificultades.

Cristina Maslach la madre de los estudios del Burnout concluyó que este síndrome es el estrés laboral crónico, y que el problema de salud se advertía en los trabajadores que desarrollan trabajos extenuantes, con interacción importante con otros seres humanos, siendo el estrés el que produce impactos negativos en el desempeño laboral. Al transitar del estrés al Burnout, el trabajador perderá motivación en su quehacer diario, mostrando desinterés e insatisfacción laboral. Posteriormente Maslach y Jackson sentaron las bases de una de las definiciones más aceptadas sobre el Burnout, considerándolo como un síndrome de cansancio emocional, despersonalizado y reducido logro individual que ocurre en sujetos que trabajan interactuando con muchas personas.

Maslach y Jackson formularon la hipótesis que aquellos trabajadores que día a día se enfrentan cara a cara con el público encuentran una tendencia a desarrollarlo, debido al hecho de que además de enfrentarse con el estrés acumulado de su vida cotidiana, sufren del crónico, lo que genera baja productividad y otros problemas. Esto ha llevado a estudiar diversas variables sobre Burnout, y que van desde el clima y el bienestar laboral hasta la autonomía del sujeto, el apoyo social por parte de los superiores, hasta la falta de reciprocidad de los mismos.

Sin embargo, el síndrome es muy amplio y vasto, silencioso y complejo, la OMS refiere que el estrés crónico generará problemas psicológicos, físicos, de productividad, de trato con terceros, incluyendo a sus pares de trabajo. No hay que olvidar que está asociado a temores, ansiedad, depresión, afectaciones en el sueño, la alimentación, y en lo fisiológico. Para Moya, Serrano y Salvador, el problema está asociado a dificultades físicas donde sobresale la presión arterial, y en donde los hombres tienen una mayor probabilidad de complicaciones que las mujeres. Por ello se debe aumentar los trabajos sobre el tema, dada la importancia que nuestras sociedades lo reclaman.

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