La situación de los pueblos indígenas del mundo ha sido una realidad recóndita desde hace varias décadas, si bien el desarrollo internacional guiado actualmente por la quinta ola y caracterizado por las innovaciones tecnológicas y cibernéticas continúa siendo el modelo hegemónico del orden socio-económico, derivado de la implementación de los programas dictados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es también cierto que la situación indígena obedece a una lógica no monetaria, puesto que la realidad indígena se finca en intereses colectivos, en usos y costumbres, en la vinculación con el territorio y en su relación con el entorno, en medio de este mundo globalizado y de una sociedad consumista, materialista y superficial, donde prevalecen los valores individualistas del poder, saber y tener sobre los valores éticos fundamentales del ser humano; los pueblos indígenas como realidad social, requieren un tratamiento distinto.
Sin duda, los esfuerzos realizados por las diversas naciones expresadas en la dictaminación de políticas públicas que favorecen el reconocimiento de la dignidad, promoción humana y derechos indígenas ha sido un avance importante por parte de los gobiernos; sin embargo, la buena voluntad no es suficiente para mitigar los problemas actuales de rezago social, falta de acceso a servicios de salud, educación, trabajo, vivienda y alimentación que viven los pueblos indígenas desde épocas postcoloniales; atender a las demandas por una vida digna para los pueblos indígenas, requiere sin duda compromiso y voluntad política por parte de los organismo y la comunidad internacional. La existencia de los grupos étnicos en el mundo, se estima por encima de 15 mil. Simplemente en América Latina existen de 400 a 500 grupos ubicados en 10 áreas culturales establecidas en subregiones ecológicas: la región mesoamericana, andina, intermedia entre estas dos áreas, región amazónica, chaqueña, pampeana y las zonas australes costeras (López, 2014).
Según el informe de Copenhague (2017), México es el país con mayor número de población indígena y con mayor número de lenguas originarias de América Latina. Según el 13 Censo de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Geografía e Informática (2010-11), existe un total de 15 millones 703 mil 474 indígenas, resultado de la suma de 6 millones 695 mil 228 hablantes de lengua indígena y niños de hasta cuatro años y 9 millones 608 mil 246 habitantes censados en hogares indígenas. Actualmente, Conapo y Cepal registran 16 millones 933 mil 283 que asciende a 112 millones 236 mil 538 ha. Los grupos étnicos se identifican por la existencia de 68 lenguas reconocidas y 364 variantes dialécticas registradas. Lo que define a México como una nación pluricultural (1992), con la existencia de gobiernos autónomos desde 2003 (principalmente en Chiapas, Michoacán y Oaxaca), con una composición pluriétnica y multicultural.
Lo anterior, nos condujo a realizar una reflexión teórica seria sobre el estudio de las regiones indígenas en México, basado en los postulados teóricos de las regiones de refugio (Aguirre Beltrán, 1957), el colonialismo interno (González C,1965) y el control cultural (Bonfil, 1991), lo cual condujo nuestro interés a explicar los factores asociados a la población indígena en México, así como a la identificación de las unidades territoriales en donde se localizan y los principales marcadores étnicos que constituyen su caracterización, con el fin de brindar datos factibles que faciliten las tareas de los organismos destinados a difundir la información institucionalizada y que den respuesta a las metas nacionales planteadas en el Plan de Desarrollo 2013-2018.
De la reflexión inicial, se derivó la necesidad de un estudio centrado en dos ejes de análisis, por un lado, la identificación de las unidades territoriales de las 25 regiones indígenas que contempla los municipios de nueva creación, así como el estudio cartográfico completo de las mismas y la revisión y verificación de los criterios empleados por la CDI. Y por otro, el estudio de los marcadores étnicos vinculados a las categorías de autoadscripción e identidad étnica en México, mediante el análisis de los censos y la factibilidad de la regionalización en estudios sociodemográficos, aludiendo a una aplicación de la misma en un estudio sobre fecundidad indígena. Entre los principales resultados, se han identificado como unidades territoriales representativas de los grupos étnicos en México, en dos niveles: en el nivel local, se identificaron 889 municipios con población indígena importante. En el nivel regional, se identificaron las 25 regiones indígenas (propuestas inicialmente por la CDI), expresadas en 70 mapas cartográficos de las 25 regiones indígenas. Durante la revisión de los municipios que la población por lengua y grupo étnico se encuentran dispersos en el país, sin embargo, el criterio de continuidad y HLI contribuyen al establecimiento de la regionalización vinculada a la pertenencia al grupo étnico, entre otros hallazgos.
El estudio de la regionalización en México nos aportó evidencian de que, en dichas regiones, la población indígena está concentrada en los municipios indígenas, o bien, dispersa en unidades territoriales de difícil acceso o en las áreas metropolitanas de las grandes urbes. Sin embargo, los asentamientos indígenas también establecen una estrecha vinculación con el entorno, por lo que se localizan cerca o en las áreas naturales protegidas (ANP). Lo anterior, nos dio pie a una tercera fase del estudio donde se identifican los principales asentamientos de población indígena y sus unidades territoriales, vinculadas a las áreas naturales protegidas dentro de las regiones indígenas de México. Entre los principales resultados, se cuenta con la cartografía de la población indígena ubicada en las ANP’s.
En dicho estudio, se han identificado los registros existentes en relación a las áreas naturales protegidas considerando la propuesta por Conabio y, por otro lado, se ha empleado la base de municipios por región indígena de México propuesta por Ortiz y Vázquez en 2016, tanto para construir la base de datos, como para la cartografía. Se identificaron 177 áreas naturales protegidas, 41 reservas de la biosfera, 66 parques nacionales, cinco monumentos naturales, ocho áreas de protección de recursos naturales, 39 áreas de protección de flora y fauna y 18 santuarios. Distribuidas en 31 entidades federativas y 458 municipios, los cuales se localizan dentro de la pertenencia de las regiones indígenas (2016). De las 25 regiones indígenas, en 16 se identificó la presencia de 53 ANP’s distribuidas en 76 municipios indígenas.
Se realizó la cartografía correspondiente y se integró el catálogo de mapas de áreas naturales protegidas en regiones indígenas de México 2016, el cual se integró por región, con ello, se establece el precedente necesario para continuar con futuras investigaciones, así como el comportamiento de la misma en relación a otras variables como son las ANP’s y se abre una línea de investigación ecosociodemográfica, como perspectiva innovadora en la investigación. Sin duda, el reto para la academia sigue siendo la generación de sinergias basadas en la investigación colectiva y holística, que orientadas por un camino pericorético constituyan los puntos de apoyo de futuros estudios que contribuyan al reconocimiento de los etnosaberes a partir del entendimiento entre los pueblos indígenas, la noción del territorio y su vinculación con el entorno, que contribuya a la auténtica función de la ciencia al servicio de la humanidad, principalmente en lo que respecta al cuidado y conservación del medio ambiente, ya que nuestro planeta es la única casa que nos ha sido dada para vivir.

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