El libro de la semana

En la anterior entrega abordamos el artículo “Los científicos en la creación de las áreas naturales protegidas del estado de Hidalgo” de la autoría de Consuelo Cuevas-Cardona, Ana Paola Martínez-Falcón y Óscar A Molina-González. En esta ocasión comentaremos el artículo “Bosquejo geológico potencial paleontológico de la reserva barranca de Metztitlán”, que ha sido investigado por los profesores del área académica de biología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Carlos Esquivel-Macías, Víctor M Bravo-Cuevas, Katia González-Rodríguez, Miguel Ángel Cabral-Perdomo y Jesús Castillo-Cerón.
En junio de 1988 se estableció la reserva de la biosfera de Metztitlán con una superficie de 96 mil 42 hectáreas distribuidas en siete municipios. Al realizar estudios de orden geológico en la barranca de Metztitlán se destacan rasgos fisiográficos y geológicos del terreno. Las rocas que afloran en esta región constituyen importantes paisajes áridos que revelan, para propios y extraños, una parte de la historia geológica de la entidad hidalguense, toda vez que los cuerpos rocosos son sitios idóneos para la preservación de fósiles y en muchos casos albergan una importante paleodiversidad marina que aporta valiosa información del potencial paleontológico del centro de México y en particular de la barranca de Metztitlán.
Los autores describen el marco geológico de la barranca de Metztitlán, que incluye rocas paleozoicas, mesozoicas y cenozoicas que testimonian 290 millones de años de la historia geológica del territorio hidalguense.
Los investigadores afirman que en la actualidad es posible reconocer la sucesión de pliegues, tanto apretados como abiertos, dispuestos linealmente y agrupados, que configuran la topografía del terreno de la barranca de Metztitlán, los cuales están expuestos debido a efectos de erosión y fenómenos de diastrofismo.
La sinopsis que contiene el artículo indica que la región que ahora forma parte de la barranca de Metztitlán fue un mar profundo que incluía bancos arrecifales y en ella sobresale una cuenca oceánica de expansión asociada a la retracción del mar (Anderson y Schmidt, 1983; Ross y Scotese, 1988). Esto puede confirmarse con ejemplares de fósiles marinos representativos de las secuencias calcáreas de banco que están en el núcleo de la reserva barranca de Metztitlán.
En años recientes, investigadores del Museo y Laboratorio de Paleontología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo se han dedicado al estudio de los moluscos y se apoyan en el estudio de ambientes de depósito, análisis taxonómico, petrológico, que indican la existencia de ambientes peri-arreficiales. En las calizas tableadas existe potencial para el hallazgo de peces cefalópodos y equinodermos, sin embargo, es necesario seguir investigando para conocer la paleodiversidad marina que habitó en Hidalgo hace aproximadamente 100 millones de años.
El artículo “Bosquejo geológico potencial paleontológico de la reserva barranca de Metztitlán” contiene un glosario que permitirá al interesado adentrarse en el mundo de la paleontología. Si usted, estimado lector, desea saber más sobre el tema, puede acudir al Museo y Laboratorio de Paleontología localizado en la unidad central de laboratorios de Ciudad del Conocimiento de la UAEH. Estudios de ese tipo son impartidos por los académicos en la asignatura de paleobiología del programa educativo de biología.
La publicación puede consultarse en las bibliotecas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

  • La autonomía universitaria
    permite a los profesores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo realizar investigaciones que contribuyen al desarrollo nacional, estatal y regional de los sectores, tanto público como privado

Comentarios