El libro Estudios biológicos en las áreas naturales del estado de Hidalgo surge de los resultados del primero y segundo Simposio de Áreas Naturales Protegidas, donde participaron académicos del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). El texto, editado por la máxima casa de estudios de la entidad, contiene 11 artículos científicos de 24 profesores.
Los autores describen que en Hidalgo existen cuatro áreas naturales protegidas federales: tres parques nacionales (El Chico, Los Mármoles y el de Tula) y una reserva de la biosfera (de la barranca de Metztitlán), como una búsqueda de medidas de conservación del ambiente.

El parque nacional El Chico

El artículo “Los científicos en la creación de las áreas naturales protegidas del estado de Hidalgo” de la autoría de Consuelo Cuevas-Cardona, Ana Paola Martínez-Falcón y Óscar A Molina-González, refiere que el parque nacional El Chico fue declarado área protegida en 1937. Se inició entonces con la restitución de bosques perdidos, además de prohibir la explotación comercial de productos forestales, así como la creación de superficies de cultivos agrícolas. Finalmente, el 25 de junio de 1982 se decretó parque nacional, con una extensión de 904 hectáreas.

Los autores citan diversos estudios que durante más de 100 años se han practicado y en los cuales se demuestra la preocupación por la deforestación, a pesar de la expedición de leyes como la primera Ley Forestal del México Independiente (1861), las leyes del 26 de marzo de 1894, los estudios de la Sociedad Mexicana de Historia, conformada en 1888, y la Comisión Científica de Pachuca.

El parque nacional Los Mármoles

Abarca 23 mil 150 hectáreas localizadas en los municipios de Jacala, Nicolás Flores, Pacula y Zimapán, y además incluye la barranca de San Vicente y el cerro de Cangandó. En el parque existen 41 pueblos o comunidades que realizan actividades agrícolas, ganaderas y de explotación forestal y mineral, dado que abunda el mármol. Varias comunidades se dedican a la explotación de este, por lo que afecta la vegetación natural; hay erosión por arrastre de material fragmentado, acumulación de material de desecho y alteración de la fauna por ruido. Los investigadores ponen como ejemplo que esa problemática existe en varios parques nacionales de México.

En el mismo artículo se cita a la Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural (1939), donde expresa que el uso de los recursos naturales debía estar basado en principios ecológicos sólidos. Por otra parte, como resultado de la primera Conferencia de Parques Nacionales, celebrada en Seattle, Estados Unidos (EU), en 1962, se derivan tres funciones que deben guardar los parques nacionales: la conservación, la investigación y enseñanza, y la recreación, permitiendo así la zonificación de las áreas naturales protegidas, política que actualmente se ha convertido en el principal planteamiento para su protección.

El parque nacional de Tula

De acuerdo con la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, un parque nacional es un área “con uno o más ecosistemas que se significan por su belleza escénica, su valor científico, educativo, de recreo, su valor histórico por la existencia de flora y fauna, por su actitud para el desarrollo del turismo o por otras razones análogas del interés general”. Con esa referencia, el parque nacional de Tula cumple con los requisitos necesarios para serlo: es una zona de casi 100 hectáreas, cubierta de matorral xerófilo, que contiene una amplia zona arqueológica, de manera que, por su valor biológico y su importancia histórica, ese parque nacional debe ser revalorado para dar cumplimiento al decreto de 1981, en el cual se señala la importancia de preservar la belleza natural del área, asentamiento del antiguo pueblo tolteca. Importantes son los estudios aportados por los arqueólogos Arturo Matos Moctezuma y Paul Gendrop.

La reserva de la biosfera de la barranca de Metztitlán

En 1984, la UNESCO introdujo el concepto reserva de la biosfera, considerando a esta como un área protegida que debe conservarse para obtener de ella conocimientos científicos, prácticos y de valores que favorezcan el desarrollo sustentable. Los autores del artículo “Los científicos en la creación de las áreas naturales protegidas del estado de Hidalgo” citan al científico mexicano Gonzalo Halffter, que enriqueció el concepto al agregar el componente social a la conservación, es decir, consideró que la participación de las poblaciones locales es fundamental para garantizar su protección a largo plazo. La propuesta debe contener políticas de desarrollo sustentable para los habitantes: proyectos que les generen beneficio económico y que eviten al mismo tiempo la degradación ambiental.

Innumerables fueron las aportaciones de investigadores nacionales e internacionales, como la de la maestra Julia Carabias para que se reconociera en 1998 la reserva de la biosfera de Metztitlán de 96 mil 42 hectáreas, que comprenden los municipios de Acatlán, Atotonilco el Grande, Huasca, Eloxochitlán, Metztitlán, San Agustín Metzquititlán y Zacualtipán.

Los investigadores universitarios plantean que los estudios del medio deben llevar a la reflexión que incluya la participación ciudadana, ya que la historia muestra que si las poblaciones que habitan las áreas de reserva y parques nacionales son ignoradas, si no se les dan proyectos alternativos de generación de riqueza, las áreas naturales protegidas lo son solamente en el papel, en los decretos de creación oficial, pero no en la realidad.

En las siguientes entregas abordaremos temas como plantas útiles del medio monte, hongos poliporoides, flora útil, bosque geológico y potencial paleontológico, conservación de cactáceas, especies de helmintos en la laguna de Metztitlán y calidad del agua en la biosfera.

Estudios biológicos en las áreas naturales del estado de Hidalgo puede consultarse en las bibliotecas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en la librería Carácter de la Ciudad del Conocimiento. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

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