DORIAN
Pachuca

¿Te imaginas ser castrado para dedicar tu vida a cuidar mujeres? En algunos extintos imperios orientales, donde las disposiciones del sultán o emperador eran tan estrafalarias como crueles y omnipotentes, empleaban el uso de hombres castrados, conocidos como eunucos, para cuidar a las mujeres o concubinas de los gobernantes. Estos hombres literalmente veían el pan y no tenían la menor posibilidad de comérselo.
Pero aunque muy asociado a la esclavitud, el de eunuco era un oficio mejor que otros. Y no habiendo tantos de dónde escoger, muchos hombres acudían al barbero no precisamente a que los afeitara. El barbero les cortaba el pene y entonces ya hechos eunucos, pasaban días cruciales en los que podían morir. Si lograban orinar podían sentirse satisfechos, pero si no, lo mejor que podían hacer era conseguir un rápido y letal veneno, porque de lo contrario la muerte sería lenta y muy dolorosa.
Cierto es que no siempre podía escogerse la condición de eunuco. Algunos esclavos eran castrados por orden de quien los compraba o los capturaba para después llevarlos a su palacio a que cuidaran a sus mujeres. Pero a otros, desde la niñez su padre les veía la “vocación”, de manera que era el encargado de ordenar la castración del niño para que llegado a hombre pudiera conseguirse un “buen trabajo”.
Los eunucos, ya metidos en el harén de su señor, eran hombres muy disciplinados y de pocas palabras. Todo escuchaban y todo veían, pero nada decían. Tenían detalles más que comprometedores de la vida del príncipe, conocían sus debilidades, defectos, caprichos y capacidades, cosas que guardaban secretamente por si algún día podían cambiarlas por poder, en un golpe de Estado, revuelta o simplemente para colocar a un asociado en un buen puesto dentro de la corte.
Algunas historias relatan a los eunucos como seres rencorosos que gozaban ver sufrir a las concubinas o a cualquier persona por causa de los caprichos y arranques del soberano, cosa que no es de dudarse si pensamos en esclavos castrados tras su captura o niños hechos así por sus padres o tutores, posiblemente tenían más que motivos para estar resentidos, sobre todo teniendo a su lado a todas las mujeres que formaban el harén del príncipe pero sabiendo que de nada les podía servir. Podían excitarse, eso sí, pero de cualquier forma, nadie lo habría notado nunca.

Si te
quedaste picado,

no te preocupes, tenemos más de donde salió esto para mantenerte despierto toda la noche: visita www.revistadandoydando.com.mx o búscanos en Facebook como Revista Dando y Dando, donde tenemos más y más para darte de qué hablar

 

 

 

 

 

Algunos esclavos
eran castrados por orden de quien los compraba o los capturaba para después llevarlos a su palacio a que cuidaran a sus concubinas

Rating: 4.0. From 1 vote.
Please wait...

Comentarios