Sigamos conociendo aquellos objetos que en la antigüedad ayudaban en altamar para la orientación y ubicación de los marinos. Instrumentos que hoy en día hemos olvidado al encontrar formas más simples de orientación como lo es el GPS.
Astrolabio: el “buscador de estrellas”
es, quizá, el instrumento astronómico
más antiguo. Es probable que Hiparco y 
Ptolomeo lo hayan usado; Juan Filópono 
escribió un tratado sobre él hacia 550 y los árabes lo perfeccionaron en el 
siglo X. Es un disco que el navegante
suspende de canto frente a sí; se toma
con los dedos de un anillo que representa el cenit –90 grados de elevación–, la línea horizontal del disco representa el horizonte –cero grados–, la aguja que gira en el centro se dirige al Sol con ayuda de dos pínulas1 que sirven de visor. Una vez ubicado el Sol, se leen los grados sobre el horizonte marcados en la superficie del disco que la aguja indica. Fue utilizado hasta el siglo XVII por españoles y portugueses, principalmente.
Ballestilla: es una varilla de madera graduada a lo largo de la cual corre otra más corta, formando una cruz. La varilla corta se desplaza sobre la larga hasta que la punta inferior coincide con el horizonte, la superior, con el astro observado. La graduación de la varilla larga indica el ángulo de altura del Sol. Invento del judío catalán Levi ben Gerson en 1342.
Cuadrante: fue, quizá, construido por Hiparco de Nicea en el 150 aC. Era un cuarto de círculo graduado de cuyo centro pende una plomada; en uno de sus bordes rectos hay un par de anillas que sirven de visor, hacia el cual se dirige la imagen del astro observado. Cuando esto se logra, la cuerda de la plomada indica sobre el arco graduado la altura observada. El inventado en 1590 por el capitán inglés John Davis fue el primer instrumento que cotejó la altura del astro con la línea del horizonte y no con el instrumento mismo, siendo así más preciso.
Octante: fue inventado en 1731 por el astrónomo inglés John Hadley a partir de un telescopio reflector desarrollado por Isaac Newton. Debe su nombre a que su arco mide un octavo de circunferencia.
Sextante: su arco mide un sexto de circunferencia. El horizonte se ve a través de una lente. Una mirilla graduada permite colocar la línea del horizonte exactamente a la mitad de la imagen. Entre la mirilla y la lente hay un espejo en diagonal, que recibe la imagen reflejada del Sol al desplazar un segundo espejo, fijado en el brazo o alidada, sobre el arco del sextante. Cuando por la lente se mira la mitad graduación de la varilla larga indica el ángulo de altura del Sol. Es el instrumento más preciso y acabado para medir ángulos a simple vista. Fue construido en 1757 por el fabricante de instrumentos inglés John Bird.

*César Guerrero es autor de
El misterio de la noche polar (2011), la novela que hace de Conan Doyle un Sherlock Holmes. Agradece a su amigo, el físico y poeta Luis Fernando Areán la revisión técnica, frente al Mar Balear, de este artículo. Sígalo en Twitter como @cesarguerreroa.

1Tablilla metálica que en los instrumentos topográficos y astronómicos sirve para dirigir visuales por una abertura

¿Por qué nos gusta tanto el sexo?

Prehistoria I, Antigüedad II, Edad Media III, Modernidad IV y Era Industrial V

Sexo de bolsillo.
El libro de las citas sexuales

algarabíaDel sexo surgen conceptos, inventos, palabras, sueños, películas, palacios, libros, edificaciones, linajes, obras de arte, tumbas, sinfonías, condados, pueblos, deseos y muchos suspiros. De él hay más literatura y ocupa más tiempo en nuestros pensamientos que cualquier otra cosa. Por eso la mayoría de nuestros chistes, mails, bromas, albures y pláticas –incluyendo las que tenemos con el psicoanalista– versan sobre el sexo.
Profundo, serio, emocional, moral, misterioso, espontáneo, obsesivo, tempestuoso, juguetón, experimental, divertido, anónimo, pervertido, aberrante, lúdico, obsceno, pornográfico, satisfactorio, versado, oral, telefónico, compulsivo, cibernético, sencillo, elitista, cortés, sabroso, amoral… el sexo es y será siempre el tema más leído. Por eso, y porque también nos encanta, editamos este libro.
Lo invitamos a abrir las páginas –y las piernas, no cabe duda– de esta edición que cambiará su manera de ver y disfrutar el sexo.

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