Evaluaciones a gran escala y rendición de cuentas

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En este breve ensayo abordamos la relación entre las evaluaciones a gran escala y la rendición de cuentas, considerando como un elemento central la forma de difundir los resultados de la evaluación educativa en general.
En primer lugar establecemos que existe una relación muy estrecha entre las evaluaciones a gran escala que suceden dentro de los sistemas educativos en general y la rendición de cuentas hacia las sociedades que los sustentan, y en el caso de México cómo se ha venido desarrollando esta relación, considerando que es de suma relevancia para poder tomar decisiones en el ámbito de las políticas públicas sobre educación, y desde luego también sobre la medición de la calidad de los procesos educativos. Pero comenzaremos con la definición ¿en qué consiste la rendición de cuentas? Según Schedler (2004), la rendición de cuentas involucra tres dimensiones: información, justificación y sanción, “obliga al poder a abrirse a la inspección pública, lo fuerza a explicar y justificar sus actos, y lo supedita a la amenaza de sanciones”. Ackerman (citado en López y Merino, 2009) por su parte nos brinda otra definición, como “un proceso proactivo por medio del cual los servidores públicos informan, explican y justifican sus planes de acción, de desempeño y sus logros y se sujetan a las sanciones y recompensas correspondientes”. El sector educativo no puede sustraerse de esta definición, en este caso el “poder” está representado por el sistema educativo público, ya que tiene un compromiso con la sociedad que lo sustenta, y los administrativos, docentes y directivos en ese sentido son también servidores públicos, por lo que su función está sujeta a la evaluación y escrutinio de la sociedad en su conjunto.
Ahora ¿qué es lo que sucede en México? Se habla mucho de transparencia y rendición de cuentas, incluso hace algunos años se aprobó la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental (LFTAIPG), pero en nuestra realidad la sociedad civil ha sido poco activa ante los procesos educativos de sus hijos, y en general se mantiene al margen de los mismos. No se trata aquí de proponer qué deberían hacer en este caso los padres y madres, pero en general podemos percatarnos que no existe un mayor involucramiento y que además en nuestra sociedad no ha permeado fuertemente la cultura de la evaluación y la rendición de cuentas.
Por otro lado, Martínez Rizo (2003) identifica dos razones en favor de la difusión amplia y transparente de los resultados de toda evaluación educativa: la primera razón tiene que ver con los propósitos de mejora, es decir que para proponer distintos proyectos de cambio y mejora, es necesario dar a conocer detalladamente los resultados obtenidos de las evaluaciones. Como segunda razón se argumenta la toma de decisiones, pues con los resultados es posible definir las rutas o acciones a tomar, y que formarán parte de las políticas públicas que vayan generándose para dirigir los rumbos que se desea tomen los procesos educativos, en los tiempos venideros. Otros autores consideran sin embargo, que existen también razones en contra, no propiamente de la difusión, sino de las formas inapropiadas que puede adoptar.
Un ejemplo de lo anterior es descrito por el mismo autor en un informe del INEE (2003), donde se argumenta que en el caso de evaluaciones a gran escala, al estar basadas en muestras, se debe ser entonces muy cuidadoso a la hora de realizar afirmaciones, pone el caso de si una escuela queda renqueada como la mejor o la peor de un sistema, no puede utilizarse esta información para afirmar que realmente sea la peor de todas. También relata que si una escuela es etiquetada como deficiente como resultado de una evaluación, se puede dificultar la formulación de las estrategias de mejora, y entonces resulta en un efecto perverso de la difusión de resultados de una evaluación.
Finalmente recomendamos que la evaluación sea lo más compleja y diversificada posible, considerando diferentes y variados referentes, ello quiere decir que no se debe basar solamente en los resultados de las pruebas de gran escala, sino que debe incluir otras evaluaciones y complementar con las evaluaciones que se dan en el aula, y a nivel de cada centro escolar.

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