En México existe una gran confusión para entender qué es un secuestro; los propios policías dicen “parece que lo secuestraron” cuando finalmente fue una privación ilegal de la libertad. Si eso pasa en el ámbito policial, imagínense en la concepción de cualquier mexicano. La realidad es que existe una gran confusión con ese término; por ello, iniciaré haciendo una conceptualización de algunos términos, sin tantos tecnicismos jurídicos.

La privación ilegal de la libertad –es algo que confundimos con el secuestro– es aquella detención de una persona, sin su consentimiento, y no tiene una finalidad u objeto específico. A diferencia del secuestro, el cual consiste en la privación ilegal de la libertad de una persona, con un propósito de tipo financiero o de algún beneficio material; además, por otra parte pretende obligar a una persona a que haga o deje de hacer algo.

El rapto, sinónimo del secuestro, otra palabra motivo de confusión, es la desaparición forzada, se entiende por ella como aquella detención legal o ilegal de una persona por un servidor público, quien no la pone inmediatamente a disposición de la autoridad competente (ahí el problema). Un servidor público puede ser un elemento de la Policía, tanto municipal, estatal, federal o los propios elementos de la Marina o el Ejército.

El levantón, palabra muy común hoy en día, se conoce también como narcosecuestro, producto de la rivalidad de los grupos de la delincuencia organizada.

Esos levantones son ejecutados por un comando de cinco a ocho personas bien armadas, quienes interceptan a la víctima y lo privan de su libertad. Pueden o no pedir una exigencia por la libertad de la víctima. Un 70 por ciento se realizan en la vía pública, 20 se da en el trabajo, el 10 por ciento restante se da en los domicilios particulares. Se estima que por cada 10 levantones que se cometen, ocho son efectivos.

Antecedentes

El primer secuestro documentado en el México moderno se consumó en la calle de Colón, cerca de la glorieta Cristóbal Colón de la Ciudad de México. Fue un 9 de febrero de 1913 cuando Alicia Thomas, hija de François Thomas, fue secuestrada por la banda del carro gris, el pago del rescate ascendió a 100 mil pesos en oro.

La evolución del secuestro en los últimos 45 años se resume de la siguiente forma: el motivo principal para secuestrar en la década de 1970 fue de orden político, basta recordar el secuestro de quien fue senador, Rubén Figueroa Figueroa, candidato a gobernador para ese entonces del estado de Guerrero. Dicho secuestro lo consumó un grupo subversivo encabezado por el activista Lucio Cabañas, del Partido de los Pobres, quien por cierto estudió en las normales rurales Luis Villareal, en Hidalgo, y de Ayotzinapan Raúl Isidro Burgos, en Guerrero.

El móvil para secuestrar en la década de 1980 pasó de ser político a económico. En la de 1990 fueron los empresarios el blanco perfecto, el objetivo principal fue económico. Para esos tiempos los grupos subversivos focalizaron su atención en obtener sumas millonarias en dólares; el pago de rescate, según se dice de un alto funcionario de Banamex, fue de 30 millones de dólares.

Esa década se caracterizó también porque los secuestradores mutilaban a sus víctimas, recordemos al Mochaorejas Daniel Arizmendi o al Mochadedos, el Loncho.

Así llegamos al presente siglo, a partir de 2006, cuando el secuestro se incrementó a lo largo y a lo ancho del país, los propósitos fueron de tipo económico y por rivalidad, ya que la delincuencia organizada incursionó en ese fenómeno delictivo; al diversificar su mercado encontraron una fuente adicional para incrementar sus ingresos.

Entre 2005 y 2008 se consumaron algunos secuestros de relevancia nacional, aunados a anteriores secuestros, generaron una gran inconformidad social que derivó en una enorme marcha “contra el secuestro” (300 mil 808), obligando al gobierno de Felipe Calderón a replantear su estrategia para combatir el secuestro. El 12 de septiembre de 2008, en la Conferencia Nacional de Procuradores de ese entonces, se firmaron las bases de coordinación para combatir al secuestro. Paralelamente, la sociedad civil
se organizó y crearon agrupaciones que aportaron propuestas para contrarrestar la inseguridad, destacando dentro de ellas Alto al Secuestro y México SOS.

Sin embargo, el secuestro siguió en ascenso; a finales de 2010 surgió la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro, la cual aplica para todo el país y donde se estipula una sanción para ese delito hasta por 140 años de prisión. Pero aun así, el secuestro se incrementó; en octubre de 2013 llegó a su clímax, desde entonces ha descendido, pero en 2017 repuntó y hoy prevalece el secuestro social (a cualquiera nos pueden secuestrar.

El próximo lunes publicaremos las fases del secuestro ¡No te lo pierdas!

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