Los azúcares
que llegan al intestino son propensos a desarrollar la formación de una hormona endocrina llamada péptido inhibidor gástrico, que eleva los niveles de insulina que se liberan en el páncreas, aumentando la posibilidad de formación de células cancerosas

KIRELY MACEDO
IMSS Hidalgo

El exceso de azúcares como la fructosa y glucosa puede tener un efecto tóxico en el hígado, parecido al del alcohol, ya que activa los circuitos neuronales del cerebro al igual que otras sustancias nocivas, acción que le otorgaría el prototipo de droga.
El azúcar llega a producir abstinencia a la ingestión de los alimentos, al igual que otras drogas, es decir, genera una pérdida del apetito limitándose a solo desear consumir más azúcares, debido a que estos liberan una fuerte cantidad de dopamina, lo que incentiva al organismo a desear más.
“Es necesario empezar a disminuir el consumo de azúcar, para que el organismo comience a obtener energía de la grasa e impida la acumulación, lo que ayudaría a que el cuerpo pierda peso más rápido” indicó Irma Gachuz González, supervisora de salud pública del IMSS Hidalgo.
Además, los azúcares que llegan al intestino son propensos a desarrollar la formación de la hormona endocrina llamada péptido inhibidor gástrico, que eleva los niveles de insulina que se liberan en el páncreas, lo que aumenta la posibilidad de formación de células cancerosas.
Así que al disminuir el consumo de azúcar, el organismo empieza a obtener energía de la grasa, lo que impide que sea acumulada, favoreciendo la salud, hace más fuerte el sistema circulatorio y puede llegar a ser una protección contra el cáncer.
El exceso de azúcares como la fructosa y glucosa, puede tener un efecto tóxico en el hígado, incluso parecido al que provoca el alcohol, ya que ralentiza el rendimiento cognitivo, mismo que deteriora las capacidades psicológicas.
Al igual que otras sustancias, la adicción se genera al consumirla continuamente, aunado a la reacción química del cuerpo, más los azúcares refinados que los dulces contienen provoca que el cuerpo y el cerebro “quiera” consumir cada vez más.
Por eso es recomendable, en la medida de lo posible, evitar su consumo y sobre todo que los padres de familia supervisen a los niños la ingesta excesiva, ya que pueden desarrollar enfermedades crónicas en edades tempranas.

+ Aspectos

  • Una lata de bebida
    azucarada al día aumenta el riesgo de diabetes en 29 por ciento. En Estados Unidos se consumen 2,4 latas diarias
  • La diabetes aumenta
    cuatro por ciento anualmente a nivel mundial
  • Los países
    que más azúcar consumen son Arabia Saudita, Kuwait y Malasia
  • Todos los colores
    de azúcar tienen la misma cantidad de calorías: 400 cada 100 gramos
  • El azúcar blanca
    no tiene aporte nutricional, porque los procesos de blanqueamiento destruyen los minerales orgánicos, las enzimas y las vitaminas

La adicción
se genera
al consumirla
continuamente, aunado
a la reacción química
del cuerpo, más los
azúcares refinados
que los dulces contienen
hace que el cuerpo
y el cerebro quiera
consumir cada vez más

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