Pachuca.- El pleno del Congreso de Hidalgo aprobó por unanimidad el exhorto presentado por la diputada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Noemí Zitle Rivas a los titulares de las secretarías federal y estatal de Medio Ambiente y Recursos Naturales; y de las procuradurías federal y estatal de Protección al Ambiente.

Lo anterior, para realizar la fiscalización, vigilancia y monitoreo de la operación y funcionamiento de empresas de la región Tula-Tepeji, con el objetivo de que sean amigables con el medio ambiente.

Por ello, diputados solicitan a las dependencias a mantener informada a la comisión legislativa de medio ambiente, recursos naturales y cambio climático sobre las acciones de verificación, sanciones impuestas y carpetas de investigación relacionadas con las firmas que operan en el estado.

En su planteamiento, Zitle Rivas expresó que “en los últimos 40 años el ecosistema de la región Tula-Tepeji se ha visto considerablemente dañado; su crecimiento industrial ha tenido como consecuencia incremento desmedido en la contaminación de la zona y aumento del daño a la salud de la población”.

Mencionó que entre las causas de ese problema público destaca la falta de mecanismos y operativos de vigilancia en empresas privadas por parte de la entidad responsable.

Detalló que existen cerca de 155 fuentes contaminantes en esa región, por lo que es urgente establecer medidas de vigilancia y fiscalización ambiental en Atotonilco de Tula, Atitalaquia, Tepeji y Tula.

Los integrantes de la comisión legislativa reconocieron que dicha región vive una crisis ambiental y sanitaria por los altos niveles de contaminación, como lo indicó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2008.

El daño ecológico provocado por industrias textiles y de cal que operan en el corredor industrial Tula-Tepeji demanda acciones urgentes de monitoreo, seguimiento y atención de las fuentes de contaminación, así como de medidas de mitigación para evitar el daño a la salud de la población.

Agregaron que el 16 de julio la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) declaró emergencia ambiental en Tula y determinó que, debido a la contaminación del aire y el agua, el lugar se ha convertido en una zona prácticamente inhabitable ante el asentamiento de una refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex), cuatro cementeras, tres caleras y la presa Endhó.

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