Pachuca

“Es un trabajo pesado, hay que darle duro al tepetate”

En el Día de Muertos, celebración en la que la mayoría de las y los mexicanos rinden de diferentes maneras culto a la muerte, el panteón municipal de la capital hidalguense recibió a miles de personas, quienes visitaron los restos de familiares y amigos.
Esta temporada, al igual que todo el año, Clemente Reyes Hernández, sepulturero del camposanto pachuqueño, se dedica a realizar su labor a la que el mismo define como complicada.

sepulturero

¿Qué hace un sepulturero?

Clemente, de 44 años, quien se desenvuelve en el panteón municipal de Pachuca desde hace 22 –cuatro años en mantenimiento y 18 como sepulturero– explicó que debido a la falta de espacios totalmente vacíos en el cementerio su trabajo consta de dos partes: exhumar los restos y sepultar a los recién fallecidos.
“Nosotros destapamos y sacamos los restos que están sepultados, los pasamos a una bolsa de plástico o a veces las familias nos traen una caja para los restos.
“En los entierros bajamos el ataúd, se colocan lozas, mezcla y después va la tierra; en el caso de criptas familiares hay que sepultar con block.”

Lo difícil

En los años de servicio al panteón, Clemente no ha pasado por situaciones paranormales, no lo han espantado ni se ha encontrado con actividades fuera de lo común. Lo realmente complicado de su empleo es tratar con las familias, quienes atraviesan por momentos complicados y reaccionan de diferentes maneras.
“Las familias vienen con un dolor muy grande, a nosotros nos da tristeza que la familia esté llorado, los hijos, los nietos; es complicado porque nosotros vemos todo eso.
“Hay otras personas que solo vienen a sepultar a su familiar y ahí lo dejan, ya no vienen a visitar.”
Otra de las cuestiones complicadas del oficio como sepulturero es la devaluación de la profesión, que las personas ejercen hacia ellos.
“Hay muchas familias que no valoran nuestro trabajo, nos reclaman; nosotros los respetamos, pero hay muchas personas que no comprenden nuestro trabajo.”

PAG6-Exhumar y sepultar; un oficio de la muerte-ESPECIAL4

Satisfacción

A pesar de los retos y complicaciones que puedan resultar de ser un enterrador y lidiar a diario con cerca de tres sepulturas en promedio, Clemente disfruta su trabajo, del cual se siente orgulloso.
“Estoy acostumbrado a mi trabajo, me gusta hacerlo, sé hacerlo, mantener a las personas bien.”

La muerte

“Es tristeza, vemos muchos muertos y nada podemos hacer, así es esto. Cuando sepultamos a alguien siento tristeza, a veces dan ganas de llorar por lo mismo de como sufren los familiares, si se desmayan o se quieren aventar sobre la tumba, dan ganas de llorar, pero ese es mi trabajo.”
Clemente Reyes, a solo tres años de jubilarse, desea seguir trabajando en ese oficio cercano a la muerte, que con altas y bajas enseña día a día que todos vamos para allá.

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