Brasil Acosta Peña

Es verdaderamente espeluznante escuchar las declaraciones de los políticos más encumbrados de Hidalgo ante la solicitud de obras y servicios por parte de los más necesitados. Parece que detrás de dichas declaraciones hubiera un odio acendrado en contra de los peticionarios y pareciera también que el pueblo comete un delito grave, casi de “lesa humanidad”, por haber decidido organizarse con el movimiento antorchista nacional para hacer valer sus necesidades y sus derechos consagrados en la Constitución de la República mexicana. Y digo que es espeluznante, pues los datos que vamos a ver a continuación, proporcionados por órganos oficiales, solo reflejan que lo que pide el movimiento antorchista al gobierno de Hidalgo es apenas nada comparado con todo lo que tiene pendiente por hacer a favor de todos los hidalguenses.
Antes de dar los datos, debo aclarar, como alguna vez lo señaló el dirigente máximo del movimiento antorchista, que los políticos no deben ver a Antorcha como un mal, sino como un termómetro del sentir del pueblo y, por lo mismo, aquel que crea que la temperatura del enfermo se va a curar o se va a remediar o se va a acabar si se rompe con odio el termómetro, simple y llanamente se equivoca. Es por eso que el gobierno del estado se equivoca al creer que los problemas de Hidalgo se han de acabar y resolver encarcelando a los líderes de Antorcha, pues la actividad de Antorcha es solo efecto de una causa mayor que es la pobreza. Así que, si los funcionarios quieren acabar con Antorcha por el camino de las amenazas, de las agresiones, de la policía, de los procesos judiciales, o de la muerte incluso, se equivocan simple y llanamente. Acabar con Antorcha es muy fácil: el gobierno de Hidalgo debe acabar con la pobreza de los hidalguenses y por arte de magia desaparecerá Antorcha; de lo contrario, se comete un grave error al querer destruir uno de los pocos termómetros sensatos que reflejan que en Hidalgo las cosas están muy mal y que una buena válvula de escape es resolver los problemas que plantea Antorcha.
Asimismo, es necesario aclarar que Antorcha no pide absolutamente nada para ella, es decir, no pide recursos para sus líderes. Lo que solicita son obras y servicios a favor de los hidalguenses y, por lo mismo, no se puede decir por parte del secretario de Gobierno que “lo que pide Antorcha está desproporcionado”, pues Antorcha no pide nada para sí, como veremos y repito, lo que piden los hidalguenses organizados en Antorcha es apenas nada para paliar el mal principal que es la pobreza de Hidalgo.
El estado tiene 2.8 millones de habitantes, con base en las estadísticas del Inegi. En Hidalgo de cada 100 personas que tienen más de 15 años, 63.6 no tiene educación o a lo más cuenta con el nivel básico: primaria o secundaria. Además, 8 por ciento de la población no sabe leer ni escribir en esta que es la era de las computadoras y en la era de la telefonía celular. 14 por ciento de la población de Hidalgo no habla el español, pues la educación no ha llegado a esos lugares. Comparado con el promedio nacional, la densidad de población está a poco más del doble en Hidalgo, pues tiene 137 personas por kilómetro cuadrado, mientras que el país tiene 61 habitantes. De las 756 mil 798 viviendas particulares que hay en Hidalgo, 62.6 por ciento dispone de agua entubada, de lo cual se deduce que un millón 132 mil 169 habitantes carecen de agua entubada, lo cual debería tener preocupado y ocupado al gobierno del estado. Asimismo, el rezago en drenaje en las viviendas afecta a 23.4 por ciento de los hogares, es decir, a 177 mil viviendas.
Para complementar esa información que encontramos en el Inegi, agregaremos la que proporciona el “informe anual sobre la situación de pobreza y riesgo social” que publica la Secretaría de Desarrollo Social que señala que la población en pobreza en el estado equivale al 54.3 por ciento de la población, es decir, el equivalente a un millón 547 mil 812 habitantes y sufren la pobreza extrema 350 mil 456 hidalguenses (12.3 por ciento de la población), lo cual confirma la hipótesis de que Antorcha no solicita caprichos para los dirigentes como pretenden hacer creer las autoridades y, por lo mismo, debo decirle al pueblo hidalguense que hace falta que se sumen al movimiento antorchista para incrementar sus fuerzas y poder hacer entender a las autoridades, no solo de la justeza de sus peticiones, sino que de seguir actuando así, sobre la base de ignorar las necesidades del pueblo de Hidalgo, deberán proponerse los hidalguenses organizados en Antorcha ponerse al frente de los destinos del estado para que la política esté orientada a favorecer a las grandes mayorías, pues pasan los años y las cosas siguen igual o casi igual que hace siglos en algunas zonas.
En materia de empleo, el número de personas que conforman la población económicamente activa es de un millón 201 mil 247, según la Secretaría del Trabajo, de los cuales laboran un millón 163 mil 621, es decir, 96.8 por ciento, lo cual parecería una cifra alentadora; sin embargo, es necesario agregar que la tasa de informalidad equivale al 72.7 por ciento, es decir, 845 mil 952 hidalguenses no tienen un empleo seguro ni cotizan en el IMSS y, por lo mismo, no tienen asegurado su futuro ni tienen jubilación y si llegaran a contar con Seguro popular, seguro se mueren pues ese seguro, seguro, no cubre nada. Perdón por el juego de palabras. Y si esto fuera poco, 733 mil 304 hidalguenses, sigo usando datos de la Secretaría del Trabajo, ganan dos o menos salarios mínimos, es decir, 63 por ciento de los que trabajan en Hidalgo viven con pobres ingresos.
Por eso me escandalizo y me resulta espeluznante que las autoridades lejos de ver en las peticiones de Antorcha una buena oportunidad de atender los grandes rezagos del estado, se enojen, actúen con ira, con rabia y así, simplemente, se pongan a encarcelar dirigentes creyendo que así se van a resolver los males descritos a lo largo de este artículo. Hago un llamado atento y respetuoso al gobierno de Hidalgo para que atienda los problemas de los hidalguenses organizados en el movimiento antorchista. Y a los hidalguenses les hago un llamado a la solidaridad y a la unión para seguir defendiendo los intereses de los más necesitados, que hagan crecer a Antorcha y así defiendan sus intereses de mejor manera. La mano de los antorchistas de la región Texcoco, del Estado de México y del país está con ustedes en su lucha.

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