La doctora Rosa María González Victoria, profesora investigadora del área académica de comunicación del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), comentó que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como la potenciación de las redes sociales, han llegado para quedarse y mantienen una difusión inusitada. Además, personas y organizaciones se han adueñado de ellas para impulsar una gran diversidad de actividades comerciales y filantrópicas, políticas o académicas; y el uso cotidiano, banal o no, que se hace de ellas muestra que ya forman parte de nuestra vida pública y privada.

El libro Expansión, apropiación y usos de las tecnologías de información y comunicación, coordinado por Rosa María González, Sandra Flores y Jesús Enciso, publicado bajo el sello editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, contiene una visión interdisciplinaria y en él participaron varios académicos de instituciones universitarias del país, así como de Costa Rica y Colombia.

En esa obra, de acuerdo con Rosa María González, podremos apreciar reflexiones acerca de cómo las tecnologías de la información y la comunicación se han extendido no solo entre grandes grupos sociales, sino por toda la geografía mundial, colaborando de manera definitiva en implantar estilos de vida más abiertos y transparentes, con el consecuente peligro de que la vida personal se vea deteriorada por estar expuesta en las redes sociales. Y es que no han faltado aquellos que han encontrado en las redes la manera más fácil y de forma anónima de desarrollar actividades como el bullying cibernético.

Pero la expansión mencionada también trae esperanzas de que nuestra vida urbana –en lo particular– pueda ser mucho más amable, eficiente y eficaz. De ahí que en el texto en cuestión se desarrollen reflexiones sobre la relación de estas tecnologías con el surgimiento y consolidación de las llamadas ciudades inteligentes, las cuales se caracterizan por haber automatizado muchos de los procesos básicos de las urbes, como la vivienda, la movilidad, el acceso a algunos espacios de entretenimiento y la eficacia en el trabajo. Mucha razón tenía Le Corbusier cuando, en la década de 1920, decía que las funciones básicas de la ciudad eran habitar, circular, trabajar y recrearse; y en todos esos aspectos, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han impactado favorablemente en mayor o menor medida.

Llama la atención a los autores uno de los ámbitos de aplicación tecnológica más trabajados en ese libro: la educación. Diversos capítulos abordan la problemática relación del Internet y los teléfonos inteligentes con ese aspecto. Entre los docentes es frecuente la queja de cómo los estudiantes se distraen en clase con los móviles o el Internet; paradójicamente, les ha venido quitando habilidades de investigación y ha potenciado el plagio. Con el fin de discutir esos temas, en el libro se plantean diversos estudios en los cuales los adelantos tecnológicos resultan ser aliados didácticos del aprendizaje, del conocimiento y, en general, de una educación más incluyente e inmersiva, es decir, potenciada básicamente por entornos virtuales.

Sin embargo, enfatizó González Victoria, no solo es preocupación de los autores el ámbito de la educación, también el fenómeno de la salud y de la política como dos pilares de la calidad de vida. La llamada E-Salud es un nuevo paradigma utilizado fundamentalmente en los hospitales, tanto para fortalecer la medicina preventiva como la curativa. Y es que no solo se trata de usar mejores aparatos, sino también, y fundamentalmente, de utilizar las redes sociales para mejorar los diagnósticos epidemiológicos y educar para el autocuidado.

De esa manera, la responsabilidad no recae en las instituciones sanitarias, sino que se aspira a una autonomía del paciente en la atención, prevención y restablecimiento sanitario.

Es esa participación ciudadana, vía redes sociales, por ejemplo, el punto de encuentro entre la E-Salud y el E-Gobierno, y es también el punto de discusión para determinar de qué manera la apropiación de tecnologías ha influido en una presencia más organizada y mejor informada en asuntos públicos como los correspondientes a la salud, las elecciones, la gestión gubernamental o la gestión de servicios urbanos.

El texto no deja de lado algunos estudios empíricos de cómo las tecnologías, como el celular, el correo electrónico, Facebook, blogs o Youtube, son utilizadas por grupos de indígenas, docentes, estudiantes, jefas de familia y en general de “ciudadanos de a pie”, con el fin de mejorar las relaciones familiares, comunitarias, transmitirse consejos y recomendarse espacios de trabajo. Es decir, en cuanto a sus usos, las TIC han fortalecido los lazos de solidaridad y, en cierto sentido, abonan a construir nuevas identidades colectivas.

Pero también las tecnologías han sido usadas por algunas marcas comerciales para promover una mercadotecnia social más acorde con los tiempos que vivimos. En especial, destacamos un trabajo que establece de qué manera la publicidad ha utilizado esos medios con el fin de generar un modo de pensamiento que tienda a replantear las relaciones de horizontalidad entre los géneros.

Finalmente, y pareciera que a modo de advertencia para no echar las campanas al vuelo, se presentan dos estudios sobre la visión del cine y el cómic de las tecnologías de la información y la comunicación.

El arte cinematográfico y el secuencial en los últimos tiempos han servido como una conciencia crítica de los desastres que pueden provocar esos medios, si es que se incurre en un abuso y una pérdida de autonomía del ser humano. Y, como dicen en su última conclusión los autores: “Si todos estos fenómenos, apoyados por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, tienden a hacer del mundo que habitamos un espacio más justo para vivir, eso es algo (diría el cineasta Luis Buñuel) que se lo dejamos a las fuerzas progresivas de la sociedad”.

El libro puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y adquirirse en la librería Carácter, ubicada en el Pabellón Universitario de la Ciudad del Conocimiento.

El ejercicio de la autonomía universitaria se proyecta también en investigaciones en materia de música que, por su pertinencia, son editados por la máxima casa de estudios de la entidad. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

Comentarios