Éramos muchos y parió la abuela. Reza el refrán. Todos los ojos del país se encuentran puestos en la Cámara de Diputados, donde el martes se aprobará la extinción de 109 fideicomisos con un total de 68 mil millones de pesos. De ese dictamen, Hidalgo resultaría severamente descalabrado en sus finanzas y como efecto dominó los municipios, el eslabón más débil en la cadena de gobierno. La periodista de esta casa editorial Lourdes Naranjo desglosa una radiografía de los fondos que si bien no desaparecerán, como aclaró el diputado federal morenista Mario Delgado Carrillo, sí podrían verse trastocados. Se trata del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), los Fondos Mixtos y el metropolitano, por mencionar algunos. El primero sirve para atender la recuperación por desastres naturales y el resto para el desarrollo de infraestructura municipal. Por otra parte, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados explicó que la desaparición de los fideicomisos no implica “que el recurso que se destinaba para apoyar a cierta población beneficiada vaya a desaparecer, continuarán, pero ahora será entregado de manera directa”.
Mario Delgado agregó que, con esa medida, se “busca ayudar al gobierno de la República en la estrategia económica para enfrentar los efectos de la pandemia”. Con ello, argumentó, se evitará aumento de impuestos, gasolinazos y endeudamiento nacional. Las declaraciones de Carrillo tienen tintes demagógicos y sacados de un guion presidencial.
Pues la pandemia parece el pretexto favorito del gobierno de la 4T para asfixiar las arcas estatales y municipales. Recientemente el secretario de Hacienda Arturo Herrera advirtió que para 2021 no se contará con recursos provenientes de los fondos de estabilización de los ingresos presupuestales y de estabilización de los ingresos de las entidades federativas, así como de los “guardaditos” de los que disponía el gobierno de México para enfrentar emergencias, ya que todos serán absorbidos este año para seguir haciendo frente a los efectos de la pandemia del coronavirus. Agregue usted los 2 mil 342 millones 900 mil pesos recaudados por la venta de 4 millones 685 mil 800 cachitos para la rifa del famoso avión. Otros 560 mil millones de pesos ahorrados gracias al plan de austeridad en la administración pública implementado por el presidente López Obrador.
¿Dónde está todo ese dinero? ¿En la recuperación económica?, no; ¿en los créditos a empresas?, tampoco; ¿en equipamiento e insumos hospitalarios?, menos. Está en el clientelismo electoral y en proyectos a capricho del inquilino de Palacio Nacional. La desaparición de los fideicomisos va, y como siempre los municipios pagarán el pato. De filón. La autonomía universitaria no se toca ni se trastoca. Es una conquista ganada a pulso por la comunidad más grande del estado de Hidalgo.

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