Antecedentes: En pleno estallido del fantasmagórico caso del envenenamiento del desertor doble espía ruso Sergei Skripal (SS) y su hija Julia, comenté: “hasta hoy sin evidencias y con alegatos de “altamente probable” que hasta un juez penal y venal de rancho desecharía”, lo cual fue “endosado por la primer británica Theresa May a Rusia y ha valido la aparatosa expulsión masiva de una centena de diplomáticos rusos de la anglósfera y la Unión Europea”.
Hechos: Boris Johnson (BJ), excéntrico ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña (GB), después de incriminar sin evidencias a Rusia de encontrarse detrás del envenenamiento fake, borró el twit inculpatorio. ¡Qué fácil!
Los restantes 26 países que se solidarizaron con las mentiras del gobierno de la atribulada primer Theresa May hicieron el ridículo con su masiva expulsión de diplomáticos rusos.
El líder del Partido Laborista Jeremy Corbyn (JC) –favorito para ser entronizado como próximo primer y cuya tercera esposa es mexicana–, arremetió contra las mendacidades de BJ que se merece: “Un huevo en su cara por su declaración hecha a la televisión alemana”.
Lo peor es que en lugar de pedir disculpas públicas, a nivel doméstico e internacional –en particular, a la ofendida Rusia–, BJ escaló su vacua filípica contra el laborista JC a quien acusó de “jugar la partida de Rusia”.
–Que inició el cierre de su programa de armas químicas en 1991 (un año después a la disolución de la URSS) y lo completó el año pasado, mientras Estados Unidos concluirá su prohibición hasta 2023.
Vasily Nebenzya, embajador de Rusia en el consejo de seguridad de la ONU, comentó en forma sarcástica que existe “un alto grado de probabilidad” de que “los servicios de espionaje de ciertos (sic) países se encuentren detrás de la megaprovocación” y recordó las mentiras de los gobiernos de GB y EU con las “armas de destrucción masivas” que sirvieron de pretexto para invadir Iraq en 2003.
Por fortuna, Videgaray, novato canciller del “México neoliberal itamita”, no siguió las imputaciones fake de GB/EU y se salvó de repetir sus previos errores garrafales: su intromisión en la política interna en Venezuela, su grotesca expulsión del embajador de Norcorea, su sumisión a Kushner (yerno de Trump), etcétera.
El laboratorio británico de Defensa, Ciencia y Tecnología (DSTL, por sus siglas en inglés) en Porton Down –de 100 años de actividad con tres mil científicos y un presupuesto anual de 700 millones de dólares –publicó que no se encontraba en capacidad de identificar la “fuente precisa (¡megasic!)” del agente nervioso de nombre ruso Novichok que es fabricado por más de 20 países, incluyendo a Estados Unidos y a la misma GB, y que Rusia destruyó en apego a las directrices de la Organización de Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés).
Los multimedia rusos, que no están para nada mudos ni mancos, exhumaron el macabro historial de Porton Down: una “historia sombría de un gobierno secreto de experimentación con humanos” como “preparación a la guerra de GB contra la URSS”.
Porton Down fue la “encrucijada de GB de los ensayos de armas biológicas (sic) entre 1939 y 1989 (nota: fecha de la caída del Muro de Berlín), donde los “científicos del Ministerio de Defensa condujeron experimentos químicos (sic) con por lo menos 20 mil militares activos y más de 100 gérmenes secretos (sic) de pruebas de guerra”. ¡Uf!
Thierry Meyssan, director del portal galo Réseau Voltaire, expone las dos operaciones de “falsa bandera” del 12 al 14 de marzo que intentó lanzar GB mediante el crapuloso “montaje Skripal” y un ataque químico (sic) contra los “rebeldes moderados (sic)” de Al-Nusra / Al-Qaeda en los suburbios de Damasco con el fin de provocar una Guerra Fría contra Rusia y así desorganizar la reelección del zar Vlady Putin.
Hasta China protestó la “escalofriante (sic) expulsión masiva de diplomáticos rusos” –una “manera grosera de comportarse”– y exigió una investigación independiente que nunca aceptó GB: “Ese tipo de acciones no son más que una forma de acoso occidental que amenaza la paz mundial y la justicia”, cuando “Occidente solo es una pequeña parte del mundo y no es ni de lejos el embajador mundial que una vez fue”.
El alemán Willy Wimmer, anterior vicepresidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE, por sus siglas en inglés), arremetió contra GB que se conduce como un “Estado mafioso (sic)” y “explota la solidaridad europea”.
Varios países europeos –como Irlanda, Luxemburgo, Austria y Bélgica –exigieron evidencias antes de lanzarse al vacío de la humillante expulsión de diplomáticos rusos.
Ahora resulta que el doble espía desertor ruso SS y su hija Julia se han recuperado en forma veloz –Julia se encuentra ya “consciente”–, lo cual arroja serias dudas sobre la “toxicidad” del gas nervioso aludido.
GB se olvidó de sus ilustres juristas, en la tradición del inconmensurable Tomas Moro, y ahora en Londres se es culpable hasta no demostrar que se es inocente, contra la gran tradición humanista y civilizatoria del verdadero Occidente renacentista que ha sido desfigurado por el financierismo neoliberal global cuando GB y Estados Unidos se hunden en una preocupante decadencia frente al ascenso irresistible de China y la parusía de Rusia en la era del zar Vlady Putin.
Abundan las incongruencias de Trump, quien quedó rebasado aparatosamente por el “montaje Skripal” de GB: por un lado, se defiende de que “no existe colusión” en medio del escándalo fake del Rusiagate y la persecución que sufre por el fiscal especial Robert Mueller y, por otro lado, Trump ejerce sin miramientos su ametralladora de estériles nuevas sanciones contra Rusia.
Conclusión: llama la atención la serenidad y el aplomo del zar Vlady Putin quien, si bien ha respondido a las expulsiones masivas –como ha replicado China al alza unilateral de aranceles en la guerra comercial de Trump–, no desea poner en riesgo el Mundial de Futbol a dos meses de su inauguración.
¿Por qué se han intensificado las fake news y las mendacidades obscenas contra el zar Vlady Putin en fase de la parusía rusa?
El coronel retirado Laurence Wilkerson, jefe de gabinete del general Collin Powell, exsecretario de Estado, aduce que la “aristocracia (sic) de Estados Unidos” desea conquistar Rusia debido a su vastedad territorial con las mayores materias primas del planeta. Ni más ni menos que el “plan Brzezinski”, quien deseaba balcanizar a Rusia en varios pedazos.
El inconveniente es que a EU y GB se les vino el tiempo encima desde el primero de marzo, cuando el zar Vlady Putin anunció sus “invencibles” armas nucleares hipersónicas que dejaron sembrado a Estados Unidos.
Los fake news del pestilente “montaje Skripal” fueron detonados por GB el 4 de marzo, en el intermezzo del histórico primero de marzo y la apabullante reelección del zar Vlady Putin el 18 de marzo: !dos fechas que reconfiguraron al planeta!

Comentarios