Mientras Norcorea y Surcorea acuerdan competir en un equipo unificado en los juegos olímpicos de invierno, en una fogosa entrevista a Reuters, Trump juega a la “montaña rusa” cuando hasta ahora ha resultado el gran perdedor, al unísono de Japón, del acercamiento entre Seúl y Pyongyang.
Tras la advertencia sarcástica del zar Vlady Putin, quien levantó la mano del mandatario norcoreano juvenil de 34 años como triunfador e insinuó que sus misiles alcanzan a EU, Trump criticó que mientras “China ayuda a Estados Unidos (EU)” con la aplicación de las sanciones, “Rusia las mella”.
Trump declinó comentar si estableció comunicación con Kim Jong-un.
Sobre el alcance de los misiles de Norcorea, que algunos expertos (además del zar Vlady), consideran pueden golpear la capital de EU, Trump glosó que “todavía no han alcanzado ese punto, pero se han acercado”.
Trump rehusó también comentar si EU considera un limitado ataque preventivo.
Trump juega a la montaña rusa –quizá a la ruleta rusa– en todos los frentes relativos Norcorea: el mismo día que habló por teléfono con el mandarín Xi Jinping sobre el déficit comercial de EU y la delicada situación en la península coreana, Washington encabezaba una reunión de 20 países en Vancouver con el fin de endurecer las sanciones contra Norcorea. La validez de esa reunión, donde brilló la anglósfera hoy en repliegue global, fue acerbamente criticada por las dos superpotencias: China y Rusia.
¿Se derrumba la “diplomacia tripolar” de EU/Rusia/China aplicada en la península coreana?.
China fue más dura en condenar la reunión de Vancouver que exhibió una mentalidad de guerra fría que mantiene a Norcorea bajo la espada de Damocles de un golpe militar de EU.
En forma extraña, ocurrieron dos “alarmas nucleares fake” en Hawái y Japón que pueden significar los preparativos de la primera guerra de Trump contra Norcorea.
Un día antes del “extraño error” de una alerta de un ataque misilístico nuclear en Hawái, se celebró en Honolulu la reunión anual del Consejo de Asuntos Militares (sic) de la Cámara de Comercio (sic) de Hawái en el que participaron centenas de comandantes militares y políticos, donde el teniente general de la fuerza aérea Dan Leaf arguyó que Hawái se encuentra “más cerca” a Norcorea que al continente estadunidense, y afirmó que los misiles nucleares de Pyongyang no tienen como objetivo a Surcorea ni siquiera a Japón, sino “a EU […], enemigo público número uno de Norcorea”. ¡Ya tienen coartada!
Al día siguiente, quizá en forma preventiva y/o coincidente, se escenificó la “alarma fake” de un ataque nuclear de Norcorea a Hawái.

El portal trotskista WSWS (censurado por Google), dejando de lado su ultrarreduccionismo ideológico, aborda con dos estupendos análisis –uno de Bill Van Auken y otro de Patrick Martin– la alarma fake de Hawái.
Ahora resulta que un empleado “anónimo”, en un cambio de turno, cometió un error de dedo en su computadora que puso a temblar a millón y medio de habitantes durante 38 minutos de caos. ¡Cómo no!
Van Auken rememora el “récord del gobierno de EU en montar provocaciones y lanzar guerras con base en mentiras”.
A su juicio, “la existencia de un sistema desvencijado”, que emplea “en forma absurda un software primitivo y una tecnología como la supuesta primera línea de defensa, clarifica que la clase reinante acepta que la guerra nuclear significará la muerte de millones y no tiene ningún plan serio para proteger a quien sea”.
Le llama la atención que el Comando del Pacífico de EU en Hawái se jacte de ostentar 11(¡supersic!) bases militares separadas, donde “ha sido expuesta la ausencia total de infraestructura esencial y planificación social (sic)”.
Para Van Auken el “accidente” queda “claro solo en el contexto del estadio avanzado de preparativos de EU contra Norcorea”, expuesto por Eric Schmitt en el NYT: “los oficiales, militares y tropas se preparan para una guerra que esperan no ocurrirá”.
A Van Auken no se le escapa la identidad de Schmitt, “fiel conducto del Pentágono y la CIA”.
Por cierto, tras la reciente entrevista de “reconciliación” de Trump, el NYT pasa por una transición catastral del grupo de Soros y los Clinton a Black Rock.
Schmitt expone que Trump y sus ayudantes juegan con un ataque de “nariz sangrienta” cuyo “objetivo es golpear las armas nucleares de Norcorea que no respondería”. ¿Quién lo garantiza?
Pregunta Van Auken si la alarma fake fue un ejercicio militar” donde “los pobladores de Hawái fueron usados como conejillos de Indias para probar la reacción pública en caso de una invasión de EU a Norcorea que ocasione que el gobierno de Kim Jong-un lance sus misiles antes de ser destruidos”.
Aquí lo interesante, a mi juicio, radica en haber probado por los satélites de EU la capacidad de respuesta de China y Rusia y así detectar sus centros de despliegue inmediato.
Patrick Martin describe la miseria de los habitantes de Hawái durante 38 minutos: “la alerta fue retransmitida por los canales de Tv y radio locales”, que “el gobierno de Trump buscó restarle importancia” como un “ejercicio estatal (sic)” que no involucra a las fuerzas armadas federales (sic), mientras que “la prensa de EU lo desestimó como mero accidente”.
Martin exhuma que “la legislatura estatal (sic) ordenó en abril la restauración de los refugios nucleares construidos en la guerra fría y las sirenas durante ataques aéreos fueron puestas a prueba en diciembre por primera vez en más de 70 años (¡supersic!)”.
Martin rememora que Michael Mullen, exjefe del Estado Mayor Conjunto, almirante retirado, afirmó que “el mundo estaba más cerca de una guerra nuclear con Norcorea y en esa región de lo que jamás habíamos estado”.
El Comando del Pacífico de EU, con sede en Pearl Harbor ( Do you remember?), comunicó al servicio de emergencia tres minutos después de la alerta que no hubo ningún lanzamiento de misil ¿Por qué tardaron los gobiernos estatal y federal 35 minutos en dar el desmentido, mientras millón y medio de hawaianos vivían el espectro de un Armagedón?
Martin se burla de que “un país cuya infraestructura no puede soportar una tormenta de nieve, no puede hacer frente a un ataque nuclear”, pese a toda “la bravuconería de la Casa Blanca, el Pentágono y la prensa” y recuerda que “Obama aprobó la renovación de mil 300 billones de dólares del arsenal nuclear de EU, el más intimidante del mundo”, mientras que “el Partido Demócrata se ha dedicado a promover una campaña antirrusa a fin de crear un ambiente político propicio para una confrontación militar con Moscú, la cual colocaría una guerra nuclear de una vez en la agenda”.
El “síndrome hawaiano (Sputnik dixit)” se repitió en Japón, donde la mendaz televisora pública NHK alertó en su página de Internet que Norcorea había lanzado un misil. Cinco minutos más tarde se disculpó. ¡Ajá!
Con sus respectivos “accidentes”, ¿se preparan Hawái y Japón a un ataque nuclear de EU contra Norcorea? ¡El “fuego y furia” de Trump!

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