Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el goce de salud bucal y una buena calidad de vida puede definirse como la ausencia de dolor orofacial, cáncer de boca o de garganta, infecciones y llagas bucales, enfermedades periodontales (de las encías), caries, pérdida de dientes y otras enfermedades y trastornos que limitan en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial.
Desafortunadamente de 60 a 90 por ciento de los escolares y casi 100 por ciento de los adultos en todo el mundo tienen caries dental; las enfermedades periodontales graves, que pueden desembocar en la pérdida de dientes, afectan de un 15 a 20 por ciento de los adultos de edad media y 30 por ciento de la población mundial entre los 65 y 74 años no tiene dientes naturales, sin embargo, se ha dado a conocer que los padecimientos bucodentales, tanto en niños como en adultos, tienden a ser más frecuentes entre los grupos pobres y desfavorecidos, ya que dentro de los principales factores de riesgo está la falta de higiene bucodental y la mala alimentación.
Para poder valorar la cultura proyectada hacia la salud bucal debe tenerse en cuenta un enfoque integral, con base en el componente biológico, que es la conciencia y el compromiso que tiene cada persona por preocuparse en mantener un estado ideal de salud, lo cual evita que se desencadenen procesos patológicos que ponen en riesgo el organismo en general. Se ha planteado que el bajo nivel de educación en salud bucal es un factor de riesgo colectivo, lo cual impone la necesidad de reflexionar en la actualidad sobre la idea de que no existe la posibilidad de hablar de cultura teniendo en cuenta solo las tradiciones. Determinadas conductas propias de la cultura, como el consumo de tabaco o alcohol son responsables en gran parte de la pérdida de órganos dentarios, por lo cual se plantea que evitar estos hábitos nocivos es la mejor manera de contribuir a la promoción de la salud. Sin embargo, esta situación puede reflejar que las personas no le atribuyen una importancia considerable a la salud bucal y no hay acciones preventivas que tengan un impacto en la alfabetización sanitaria, que brinden educación desde el hogar para mantener una adecuada higiene que evite la aparición de enfermedades propias de la boca, como caries, enfermedad periodontal y maloclusiones dentales, siendo todas estas prevenibles, ¿porque prevenibles? un alto índice de caries en el menor pudo radicar desde el estado de salud bucal de la madre durante el embarazo, pudiéndose prevenir con citas periódicas para eliminar cualquier alteración dental, por otro lado, la enfermedad periodontal es una enfermedad que no duele, por lo tanto el paciente se presenta en el consultorio dental en estadios avanzados, ya cuando hay movilidad y pérdida de varios órganos dentales, los cuales, como su nombre indica, cada pieza dental es un órgano, que nos permite, además de triturar, un estado de equilibrio funcional para la masticación.
El paciente piensa que al extraer un diente se termina su problema, sin saber que con cada pérdida de un órgano dentario, ocurre una serie de cambios que afectan su oclusión y se agrava el estado de salud en su boca, además de que conlleva en muchos casos a dolores de cabeza y cuadros de estrés. Las maloclusiones tienen influencia hereditaria, mas no quiere decir que no se puedan prevenir, lamentablemente los padres piensan que por el hecho de mudar los “dientes de leche” no hay necesidad de que a los niños se les dé atención odontológica, siendo muchas veces en estas fases de crecimiento del menor donde puede actuarse con mayor rapidez y eficacia, evitando posteriormente tratamientos más radicales, así como quirúrgicos, o que los defectos en el crecimiento maxilar, así como la malposición dentaria, impacte en la estética y autoestima del individuo.
La introducción de las actividades preventivas y de promoción de la salud en la atención primaria todavía se enfrenta a diversas dificultades, en muchos casos relacionados con el grave déficit infraestructural. Uno de los principales obstáculos es el poco desarrollo de la cultura en prevención de salud bucodental, que se traduce en carácter higiénico, alimentario y de tradiciones, falta de tiempo otorgado a medidas de higiene (cepillarse los dientes tres veces al día, uso de hilo dental) o no asistir a consultas de mantenimiento y control de la salud bucodental (limpieza dental, aplicaciones de flúor), así como la inadecuada relación médico-paciente, que denotan en indicadores que sitúan al individuo en un escaso nivel de desarrollo de su cultura en ese rubro, porque acude al dentista solo cuando hay dolor dental y deja inconcluso su tratamiento.
La autoresponsabilidad ante su salud conlleva al conocimiento y práctica que posee la población sobre las medidas de higiene bucal, actitud ante la nutrición, ya que hay que modificar hábitos dietéticos arraigados en la cultura alimentaria, enfrentamiento al estrés para evitar hábitos parafuncionales y nocivos que dan como resultado afecciones bucales, como el bruxismo (rechinar los dientes), actitud responsable ante la medicación, ya que prefieren automedicarse cuando hay dolor o seguir recomendaciones de otras personas, antes de asistir a consulta dental, muchas veces por miedo o por el gasto que este servicio implica, sin saber que cada vez se agrava más la enfermedad y el coste puede elevarse, son acciones que toma la mayoría de la población y si se realizarán los cuidados correctos, y las visitas semestrales con el odontólogo serían solo de revisión y seguimiento.
Para poder desarrollar dichas medidas son necesarias nuevas actitudes y destrezas por parte del equipo de atención primaria pero, sobre todo, un nuevo tipo de relación con el paciente.
Las acciones de promoción y prevención por el odontólogo contribuyen al logro de la cultura en salud bucal en la población y elevan el nivel de conocimientos sobre tan importante tema, por lo cual debe continuar trabajando en instaurar políticas de salud bucodental que permitan avanzar hacia un control eficaz de los riesgos, fomentando la preparación y ejecución de proyectos de preventivos con especial énfasis en poblaciones desfavorecidas y de bajos recursos, ofreciendo apoyo técnico para el fortalecimiento de los sistemas de atención odontológica y la integración de este servicio dentro de la salud pública, para elevar la cultura preventiva de la sociedad en general y fortalecer la profesión del médico estomatólogo en el sistema de salud.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios