Es increíble nuestro nivel de inconsciencia como sociedad. Es algo que tendrían que estudiar los sociólogos. Porque es difícil explicarse que, en nuestro estado, con una población cercana a 3 millones de habitantes, solamente se hayan concretado dos donaciones de órganos y tejidos durante el primer trimestre del año. De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), quien arrojó esa cifra, la única explicación de este fenómeno es la falta de la cultura de donación de órganos en la entidad. Pero va más allá: es un desinterés por el prójimo. Es pensar que uno nunca tendrá necesidad de un órgano. Claro, hasta que nos urge conseguir un riñón. Según la misma fuente, este año solo se han concretado 499 donaciones en todo el país. En el Estado de México, que es donde más donaciones tuvieron lugar, hubo 170. En la Ciudad de México, que tiene cerca de 8 millones de habitantes, solo hubo 99. Es absurdo, por donde se le vea. ¿Qué hay que hacer? Apenas este diario fue testigo de una campaña en la que participan varios jugadores del equipo de futbol Pachuca, quienes invitan a ser donador de órganos. Es una opción. Pero el problema es de tal envergadura que hay que ir más allá. Desde la escuela, es urgente que en alguna asignatura, taller o actividad se difundan todas las bondades de donar un órgano. Nuestro país necesita una nueva cultura, no solo en la donación de órganos, sino en cuanto a crear una consciencia colectiva. Vivimos más de 100 millones en este territorio pero parece que estamos solos. De filón. Pese a que es uno de los estados más pobres del país, Hidalgo no figura entre las entidades con mayor población hacinada. Es un fenómeno que también debe estudiarse con detenimiento.

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